CISMA EN LA INSURGENCIA SOMALÍ
Tras años de oportunidades malgastadas, el desacreditado Gobierno somalí guarda ahora un as en la manga: aprovechar las divisiones entre las facciones islamistas radicales que operan en el país. Algunos insurgentes locales, temerosos de que sus objetivos nacionalistas se diluyan al convertirse en una franquicia de Al Qaeda, podrían estar interesados en un acuerdo político. ¿Conseguirá Mogadiscio llevárselos a su terreno?
Resulta fácil mostrarse pesimista sobre el futuro de Somalia. El débil y fragmentado Gobierno Federal de Transición (GFT) parece incapaz de imponer su autoridad y de mostrarse mínimamente válido. En la actualidad, una insurgencia dominada por extremistas controla gran parte del sur del territorio y está llevando a cabo un proceso de radicalización de la juventud somalí (tanto en el país como en la diáspora), imponiendo la rama más dura del islam, proclamando su lealtad a Al Qaeda y prometiendo la yihad global. En enfrentamientos recientes, muchos civiles han muerto, más de un millón ha tenido que desplazarse y se ha desatado uno de los peores desastres humanitarios del planeta....
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