SUBEN LAS APUESTAS

Suscripción
SUBEN LAS APUESTAS
08 de junio de 2007

De Macao a México, los casinos proliferan más rápido de lo que se mueven las fichas en una mesa de póquer en Las Vegas. Dirigido por multinacionales, propagado por Internet y alimentado por el turismo, el juego progresa en lugares insospechados. ¿Es posible que las apuestas salven al mundo en desarrollo de sus males?

Es un día laborable por la tarde. En el Sands, un flamante casino situado en la costa de Macao (región especial administrativa china), se han formado largas colas en las mesas de blackjack. Los apostantes se arremolinan y empujan, y en cuanto alguien consigue un taburete, suelta ruidosamente un montón de fichas sobre el tapete. La segunda planta de esta catedral del juego de 18.000 metros cuadrados revela aglomeraciones similares que abarrotan una gran habitación llena de mesas de blackjack y juegos de dados. Cuando terminan de arriesgar su dinero, los visitantes se van a ver un espectáculo estilo Las Vegas o se dan una vuelta por un centro comercial que hay al lado y curiosean en tiendas llenas de relojes Cartier y bolsos Louis Vuitton. De este modo, nuevos negocios continúan abriéndose a medida que en la antigua colonia portuguesa, y en muchas otras partes del mundo, crece el sector turístico en torno al juego legal.

Aunque en Macao estas actividades se legalizaron en el siglo XIX, hasta hace poco sus casinos eran todavía antros de mala muerte, tugurios lóbregos donde hombres solitarios veían pasar el tiempo jugando. Pero, en los últimos cinco años, el enclave se ha transformado en una meca del juego. El Sands, propiedad del estadounidense Sheldon Adelson, se convirtió en 2004 en el primer casino de la ciudad dirigido por occidentales. Steve Wynn, promotor del Bellagio en Las Vegas, abrió su Wynn Macau –que costó 1.200 millones de dólares (885,61 millones de euros)– en septiembre.

 
 

Un as en la manga: la alta competitividad del sector turístico global provoca que el juego legal constituya una ventaja estratégica.
...

 


Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia.
Suscríbase para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.

Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org

0
Aún no hay votos
Su voto: None