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Algunas de las razones de la reelección de George W. Bush como presidente de Estados Unidos pueden ahondar las diferencias que, en lo más profundo, han separado a Europa de la potencia hegemónica y que se han exacerbado desde el 11-S: Dios, armas y ley; en otras palabras, la religión, el uso de la fuerza y el derecho internacional.
Más allá de que la OTAN se recomponga o no, que avance la cooperación antiterrorista o que Washington hable cada vez más con la Unión