¿REALISMO, DE VERDAD?
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26 de noviembre de 2009
La estimulante crítica que hace Paul Wolfowitz del realismo en política exterior (FP edición española, ‘Depende: Realismo’, octubre/noviembre de 2009) tiene varios defectos.
Para empezar, elude la guerra de Irak. Al dejar caer el tema, pierde de vista una realidad fundamental: el poder que hereda un presidente cuando le dan las llaves de la Casa Blanca no es el mismo para todos.
El presidente Barack Obama, en sus primeras medidas de política exterior, ha encontrado a un nixoniano en su fuero interno y ha hecho una serie de gestos realistas fundamentales, no porque bajo la superficie de su campaña para llegar a la Casa Blanca estuviera acechando un Nixon oculto, sino porque no le ha quedado más remedio. John McCain, su rival republicano en la campaña presidencial, también se habría visto obligado a encontrar ese Nixon interno, porque Estados Unidos tiene hoy muchas limitaciones y está considerado por gran parte del mundo como una superpotencia en declive. ...
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