logo
Publicado en Foreign Policy Edición Española

LA REVUELTA DE LOS COPTOS

Suscripción
LA REVUELTA DE LOS COPTOS
abril-mayo 2007 [0]
Javier Martín [0]

Los reformistas coptos de Egipto se han sumado a la oposición en su denuncia del férreo régimen de Mubarak. A medida que engrosan las filas de los críticos, también arrecian las demandas de evolución en el seno de su Iglesia. Varios grupos moderados pugnan con el obispo Máximos por guiar un proceso que termine con el patriarcado de Shenuda III.

Al sureste de El Cairo se eleva la imponente planicie rocosa del Muqatam. Escenario en el pasado de cruentas batallas y misteriosos asesinatos, en la actualidad alberga en su cima algunas de las mansiones más rutilantes de Egipto mientras oculta en su seno el mayor y más poblado basurero de África. Allí, cercado por un océano de desechos en el que juegan niños descalzos, ha levantado su iglesia el autoproclamado obispo copto Máximos I, instigador de un cisma que ha sacudido durante el último año los cimientos de la anquilosada Iglesia ortodoxa egipcia y ha alentado un movimiento de reforma paralelo al que agita la autocracia del presidente Hosni Mubarak.

 

Máximos, un religioso lúcido y rebelde, se separó de la corriente principal copta hace casi un lustro. Con mucho ruido pero apenas repercusión fuera de la cristiandad de este país africano, lanzó un desafío a la autoridad del actual patriarca de Alejandría, Shenuda III, y sobre todo a la curia que controla las cuestiones terrenales, a la que acusó de dirigir la Iglesia con mano de hierro. Su mensaje de reforma caló en las comunidades coptas dispersas por el mundo –en especial en EE UU– y los fondos comenzaron a fluir hacia el templo del Muqatam, que hubo de ser ampliado.

En abril de 2006, su reto saltó las estrictas murallas de la Iglesia copta y rodó como un barril de pólvora por el agitado teatro de la transición egipcia. Dos años atrás, la oposición laica del país había logrado cortar parte del cordón que ahogaba sus gargantas y salió a la calle para exigir la apertura del régimen policial de Hosni Mubarak. Parecía la señal esperada. Animados por ese inesperado clima de lucha social y disidencia política, el indómito obispo y su rebaño consideraron que había llegado también el momento de descabezar otra tiranía, la eclesiástica. Muchos coptos se sumaron entonces a Kifaya (Basta), ese movimiento de protesta y reforma. Una vez allí, sólo había que esperar a que la semilla madurase para emprender una nueva batalla.

A lo largo de la historia, los coptos han sufrido diferentes tipos de dominación. En la actualidad, son una minoría consentida dentro de la República Árabe de Egipto. Según el último censo divulgado por las autoridades locales, suponen algo más del 10% de los cerca de ochenta millones de habitantes del país. Cuentan los textos sagrados que el cristianismo se extendió en el norte de Egipto durante los tiempos apostólicos gracias a la prédica de san Marcos, quien habría sido martirizado en el año 63 en una zona del delta del Nilo próxima a la ciudad egipcia de Alejandría. Defensores del monofisismo [que negaba que Jesucristo tuviera una naturaleza humana y otra divina], desde el año 451 forman parte del grupo de iglesias escindidas y calificadas de herejes en el Concilio de Caledonia, en el que los coptos defendieron, frente a los nestorianos, la naturaleza única de Cristo.

Doscientos años después, las tropas islámicas invadieron el valle del Nilo para regocijo de los coptos, que les abrieron las puertas del país. La presión de la Iglesia calcedoniana era asfixiante, y la llegada de los musulmanes se sentía como una liberación. Sin embargo, una vez consolidado su dominio, comenzó la discriminación. La persecución más devastadora tuvo lugar al frisar el siglo XI por orden del califa fatimí Al Hakim, quien trató de erradicar el cristianismo en Oriente Medio antes de ser asesinado en el Muqatam.

La Iglesia copta tiene una estructura patriarcal sostenida en el monacato. Su máxima autoridad disfruta del pomposo título de “su santidad el Papa de Alejandría y todo Egipto, de Nubia, Etiopía y la Pentápolis y Patriarca de todo el país evangelizado por san Marcos”. Es elegido por los obispos y delegados laicos de la nación, cuyo número actual, incluyendo a los que proceden de las congregaciones coptas ubicadas en países como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia, asciende a 800. La fórmula de elección es peculiar. Un niño, que simboliza la mano de Dios, elige al azar una de las tres papeletas que representan a los monjes egipcios y mayores de 40 años seleccionados. El afortunado, una vez proclamado Patriarca, recibe la imposición de manos de los obispos presentes y es reconocido por el presidente de la República....

 


Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia.
Suscríbase [0] para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.

Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org


Dirección de origen:
http://www.fp-es.org/la-revuelta-de-los-coptos