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28 de enero de 2010
Las bombas que aguardan a Barack Obama en 2010.
Desde luego, sería absurdo afirmar que el mundo escupe crisis con arreglo a los ritmos del sistema político estadounidense. Cada año trae sus brotes grandes y pequeños, desde guerras y golpes de Estado hasta hambrunas y catástrofes naturales. Pero los ciclos de la política de Estados Unidos importan, entre otras cosas, porque limitan cómo puede reaccionar su presidente ante los acontecimientos mundiales. Si el primer año se dedica a establecer una agenda y a poner a prueba a un dirigente que está verde, pasado este periodo es cuando la ambición se encuentra con la realidad. En el segundo año ya no hay margen para las excusas: el equipo está más o menos en su sitio, el presidente ya no puede alegar inexperiencia, y se avecinan las elecciones de mitad de mandato, con lo que el deseo de riesgo del Congreso se reduce drásticamente. Y los mítines y las reuniones con vecinos de Iowa y New Hampshire están a la vuelta de la esquina. El segundo año suele ser la última oportunidad de conseguir grandes cosas, y aquí podemos ver una sugerencia de los peligros y las posibilidades que aguardan a Barack Obama al empezar la que seguramente será una etapa complicada en el Despacho Oval. ...
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Nada cambia
Lo que está claro es que la llegada del "presidente negro" a la Casa Blanca no ha supuesto ni supondrá un cambio en la política internacional de los Estados Unidos de América.
Saludos, Diseño Paginas Web
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