Es hora de que Occidente se dé cuenta de que Mijaíl Saakashvili no es ningún santo y que Georgia no es en absoluto una víctima inocente.
La breve guerra del pasado agosto entre Rusia y Georgia no se libró sólo en las colinas de Osetia del Sur, sino también en los medios de comunicación. No se puede decir que el Ejército georgiano destacase en el primer frente, pero su Gobierno –y especialmente su presidente, Mijaíl Saakashvili– dominó totalmente el segundo.
VANO SHLAMOV /AFP/Getty Images ...
Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia. Suscríbase para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.
Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org
Enviar un comentario nuevo