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Publicado en Foreign Policy Edición Española

ENTREVISTA A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

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ENTREVISTA A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
junio-julio 2005 [0]
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En un momento clave para la construcción de la UE y cuando se cumplen 20 años de la firma del Tratado de Adhesión, los españoles se ven a sí mismos más europeos que nunca. También se definen como tolerantes, pacifistas, de centro izquierda y no les gusta el presidente Bush. Esto se desprende de la entrevista a la sociedad española, cuyas respuestas representan la opinión mayoritaria de recientes sondeos.

FP EDICIÓN ESPAÑOLA: Para empezar, ¿cómo se ve en el momento actual? La impresión de conjunto que transmite es la de encontrarse razonablemente a gusto consigo misma, ¿es así?

Sociedad española: En líneas generales, sí. Mi tono vital de base es fuertemente optimista, algo comprensible teniendo en cuenta que considero que nunca antes, a lo largo de los últimos 100 años, he estado mejor que ahora, ni política ni social ni económicamente. En un tiempo récord, he pasado de ser pobre a ser rica, de ser una dictadura a ser una democracia consolidada, y de cómo he realizado este tránsito me siento especialmente orgullosa. En vez de ir con retraso en casi todo, como antes, ahora estoy básicamente al día. Desde hace ya casi cuatro decenios tengo la permanente sensación de estar yendo a más.

FP: Pero también habrá problemas…

SE: Me preocupan el paro, la carestía de la vivienda, una inmigración en rápido crecimiento pero rara vez bien integrada–, los excesivos casos de violencia doméstica o la aún insuficiente integración laboral de la mujer, por citar sólo algunos ejemplos. Por supuesto, y muy especialmente, me inquieta el permanente azote del terrorismo. Lo he soportado con dolor muchos años sin verle salida, y quizá ahora empiezo a afrontarlo con mayor optimismo; al menos en el caso del terrorismo etarra, porque el islámico, en cambio, me preocupa cada vez más. De hecho, creo que ahora ambos suponen, para mí, una amenaza de similar importancia.

FP: En esencia, ¿cuáles diría usted entonces que son, hoy día, sus dos características definitorias más destacadas?

SE: Si sólo he de citar dos rasgos, mencionaría la tolerancia y el pacifismo, quizá por lo que suponen de ruptura con mi imagen estereotipada anterior.

FP: ¿En qué se concretan esas características?

SE: Creo fuertemente en la diversidad como factor de enriquecimiento recíproco y en la capacidad de convivencia desde el respeto a las diferencias. Por otro lado, opino de modo igualmente firme que el recurso a la fuerza sólo es admisible en situaciones extremas y muy excepcionales (como, por ejemplo, la defensa del territorio nacional frente a una agresión externa o en una misión de paz dirigida por la ONU). Y rechazo rotundamente la idea de que la mejor manera de asegurar la paz sea a través de la fuerza militar.

FP: ¿Cómo se considera en el terreno ideológico?

SE: Llevo ya más de dos decenios sintiéndome, invariablemente, de centro-izquierda, y eso con independencia del color político del partido gobernante. Aunque resulte paradójico, esta permanente orientación no me ha impedido otorgar durante ocho años la mayoría –incluso absoluta– a un partido que he percibido, y aún percibo, mucho más a la derecha que yo. Mantengo, pues, una orientación ideológica clara y estable, pero en modo alguno sectaria, y así, llegado el caso, puedo actuar de forma pragmática.

SIN SALIR DE CASA
FP: Pasando al plano internacional, ¿le interesa lo que ocurre fuera de sus fronteras?

SE: Mucho. Aunque lo cierto es que mi grado de cosmopolitismo, por decirlo de alguna manera, es moderado. Apenas he salido más de dos veces al extranjero en los últimos cinco años. En los temas internacionales hablo más bien de oídas y por referencias indirectas.

FP: ¿Cómo ve el mundo?

SE: Mi impresión de conjunto es claramente negativa. Desde hace dos años el mundo va mal.

FP: ¿Qué es lo que más le preocupa?

SE: Soy particularmente pesimista en lo que se refiere al respeto de los derechos humanos, violados con excesiva frecuencia en el pasado reciente, y que, me temo, seguirán siéndolo en el futuro inmediato.

FP: En concreto, ¿qué crímenes le indignan más?

SE:Sobre todo, dos: la esclavitud y la explotación laboral de los niños, por un lado, y el reclutamiento de menores como soldados, por otro. Y cabría añadir también, claro está, la tortura.

FP: ¿Dónde diría usted que son más respetados los derechos humanos?

SE:Tengo mis dudas pero, en líneas generales, creo que en la Unión Europea, sobre todo, en Francia y Suecia. Aunque, a riesgo de poder parecer autocomplaciente, he de reconocer que a veces pienso que quizá es España donde en mayor medida se respetan los derechos de la persona.

FP: Démosle la vuelta. ¿Dónde considera usted, en cambio, que se respetan menos?

SE: Tampoco me atrevería a dar una respuesta muy rotunda. Son muchos los países y regiones que me vienen a la cabeza, pero, puestos a señalar, quizá destacaría dos: Irak y Estados Unidos.

Sin derechos: detenidos en la prisión de Guantánamo (Cuba), en 2002.
Sin derechos: detenidos en la prisión de Guantánamo (Cuba), en 2002.
 

FP: ¿Estados Unidos?

SE: Bueno, mi respuesta está expresada en términos relativos. Creo que, comparativamente, puede ser uno de los países que menos los estén respetando. Reconozco que tiendo a ser muy crítica con ese país. O, por ser más precisa, con su política exterior, que repruebo de forma rotunda y que inevitablemente termina por contaminar la imagen de conjunto que tengo de él. Mi impresión es que el mundo sería un lugar más seguro sin Estados Unidos como única potencia hegemónica.

FP: Resulta llamativo su antiamericanismo…

SE: Mi desafección no es tanto respecto del país cuanto de su actual política exterior que, en mi opinión, no contribuye precisamente a fomentar el desarrollo económico, la democracia y los derechos humanos en los países menos desarrollados y que me parece más propia de una sociedad belicista que de una amante de la paz. Creo que, en el terreno de las relaciones exteriores, Estados Unidos debería emplear más la diplomacia y no recurrir tan fácilmente al uso de la fuerza. Y creo también que podría escuchar más a sus aliados y cooperar más con las organizaciones internacionales.

FP: Entonces, ¿qué cambiaría en el actual orden internacional?

SE: Creo ser la sociedad europea que más rechaza la idea de que exista una superpotencia, sea ésta Estados Unidos –como es el caso– o, en un futuro, la Unión Europea. Y también me veo como la sociedad de Europa a la que menos agrada el fuerte liderazgo actual estadounidense. Prefiero un escenario multipolar.

FP: ¿No puede venir nada bueno de EE UU?

SE: Qué duda cabe de que se trata de un país que tiene cosas admirables: por ejemplo, el apoyo que presta a la ciencia y a la innovación, las oportunidades de progresar que ofrece y su alto nivel de vida. Aunque al mismo tiempo, y con total sinceridad, debo reconocer que no acabo de estar segura de que sea una de las sociedades más libres del mundo. Creo percibir en su seno grandes desigualdades sociales y una actitud discriminatoria hacia las minorías étnicas y las culturas diferentes.

NO A LA GUERRA
FP: Ha mencionado antes también Irak. ¿Cuáles fueron sus inquietudes durante la crisis y el inicio de la guerra?

SE: Si bien desde hace tiempo tenía una imagen pésima de Sadam Husein y su régimen, siempre me mostré claramente contraria a una acción armada contra Bagdad. Una vez producida en la primavera de 2003, valoré, sin embargo, de forma positiva el envío de efectivos del Ejército español a aquel país para reforzar las tareas de ayuda humanitaria, así como la participación de funcionarios y empresarios españoles en tareas de reconstrucción. Pensé también que con esa aportación mejoraría nuestra imagen en Estados Unidos, país en el que, por su importante proporción de población de origen hispano, España podría aspirar a tener una mayor influencia.

Unilateral: Bush agradece su esfuerzo a las tropas en noviembre de 2003.
Unilateral: Bush agradece su esfuerzo a las tropas en noviembre de 2003.
 

FP: ¿Qué opinión le mereció la retirada de las tropas españolas de aquel país?

SE: Unos seis meses después del fin formal de la guerra empecé a ver las cosas de otro modo y a cuestionarme la conveniencia de que permanecieran soldados españoles en Irak. Me debatía entre dos opciones: el retorno inmediato de nuestros militares o su permanencia exclusivamente dentro de una eventual fuerza multinacional liderada por la ONU. En todo caso, la retirada decidida por el Gobierno de Rodríguez Zapatero contó con mi claro apoyo. Me pareció oportuna y beneficiosa tanto para nuestro prestigio exterior como para nuestras relaciones con los países árabes y, sobre todo, con Francia y Alemania; aunque, eso sí, perjudicial para nuestras relaciones con Estados Unidos. Y, a día de hoy, sigo siendo claramente contraria a un hipotético retorno.

ACABAR CON EL TERRORISMO
FP: Pasando a los países islámicos, en conjunto, ¿cree inevitable un choque de civilizaciones?

SE: Ése es un tema complejo en el que es difícil dar respuestas rotundas. Sin duda, en los países islámicos no se respeta la democracia ni los derechos humanos en la actualidad. Y creo también que el mundo occidental debería exigirles un mayor esfuerzo al respecto. Pero no estoy segura de que los valores de Occidente y los del mundo musulmán sean tan distintos como para estar abocados, sin remedio, a una confrontación, sin posibilidad alguna de conciliación. En este sentido, propuestas del estilo de la Alianza de Civilizaciones formulada por Rodríguez Zapatero puede contribuir a reorientar la situación y a acabar con el terrorismo islámico.

FP: ¿Y cómo percibe usted la situación de América Latina?

SE: Aunque siempre me he sentido afectivamente cercana de los países latinoamericanos, en conjunto, debo admitir que en estos últimos años ha mejorado notablemente mi impresión global sobre sus habitantes.

El dúo admirado: Chirac recibe a Schröder el 18 de marzo de 2005.
El dúo admirado: Chirac recibe a Schröder el 18 de marzo de 2005.
 

FP: ¿A qué cree que se debe?

SE: Sin lugar a dudas, se explica por la impresión claramente positiva que me está causando el contacto directo con el importante número de inmigrantes que llegan a España de esos países.

FP: ¿Cuál es su opinión general de ellos?

SE: Me llama fuertemente la atención su amabilidad, su capacidad de adaptación, su laboriosidad y su honradez. También, en ocasiones, muestran una cierta propensión a la violencia, y éste es realmente el único rasgo negativo que les encuentro.

FP: Pero si de las personas pasamos a los países de aquella región…

SE:La verdad es que creo que han ido a peor en estos últimos años.

FP: ¿Les concede usted posibilidades de mejoría?

SE: Tiendo a pensar que sí. Sin duda, son países con democracias inestables y con economías que no mejoran, pero también son países vitales y alegres, creativos y con buenas perspectivas de futuro.

FP: Por cierto, ¿cómo cree usted que es la imagen de España en América Latina?

SE: Buena. Igual de buena que la que yo tengo de Latinoamérica. En este punto creo que existe una total correspondencia entre nosotros.

FP: En conjunto, ¿diría usted que entre España y aquella región hay más semejanzas que diferencias o hay más cosas que nos separan que elementos que nos unen?

SE: Claramente creo que tenemos más semejanzas que diferencias, y esto es algo que he venido pensando de forma invariable desde hace tiempo. Pero debo añadir que, en estos últimos años, he empezado a pensar que las similitudes de España con los países de la Unión Europea están pasando a ser mayores que las que tengo con América Latina.

FP: ¿Supone eso el inicio de un cierto desapego afectivo respecto de esta última?

SE: ¡En modo alguno! Mi percepción de que va emergiendo una conciencia ciudadana común con mis socios europeos como resultado de la consolidación de vínculos cada vez más estrechos en cuanto a valores y estilos de vida no afecta para nada a mis afectos. De hecho, puedo decir que mi identificación emocional con América Latina sigue siendo, hoy por hoy, ligeramente superior a la que siento respecto de la UE. Y ambas, por cierto, son altas.

FP: ¿Hay algún país latinoamericano con el que sienta alguna mayor identificación afectiva?

SE: En asuntos de lazos familiares –y éste lo es– siempre es complicado expresar preferencias. Pero, en honor a la verdad, he de reconocer una cercanía afectiva especialmente intensa con Argentina. Luego vendría México. Y detrás, prácticamente emparejadas, Venezuela, Cuba y Chile. Quizá no por azar estos cinco países son también los que con mayor frecuencia he visitado y visito.

FE EN EUROPA
FP: ¿Qué le sugiere Europa?

SE: Europa para mí es, ante todo, la Unión Europea, y ésta es sinónimo de democracia, libertad y bienestar social. He sido tradicionalmente una de las sociedades más europeístas de la Unión y creo seguir siéndolo. Me siento orgullosa de la UE y de formar parte de ella.

FP: Y dentro de la Unión Europea, ¿cuál cree usted que es el país más amigo de España?

SE: No creo que haya quien no lo sea. Pero, claro, lo que usted me pregunta es quién pienso que lo es más, y mi respuesta es, sin dudarlo, Francia. Y luego le diría que Alemania. Y después, aunque a alguna mayor distancia, Italia y Portugal.

FP: En cuanto a la creciente globalización del mundo actual, ¿cuál es su actitud?

SE: No sé muy bien qué pensar al respecto y no tengo claro que comporte, en conjunto, más ventajas que inconvenientes. Por un lado, me inclino a pensar que contribuye a aumentar las distancias entre países ricos y pobres y que no nos hace ni más cultos ni más libres. Pero, al mismo tiempo, también tiendo a creer que hace más difícil que haya guerras y que favorece el desarrollo de la democracia en el mundo. En suma, diría que mantengo al respecto una actitud de expectativa más bien recelosa.

FP: Para terminar, ¿podría decirme qué figuras del panorama internacional le suscitan una mayor admiración?

SE: Con claridad, la personalidad internacional que más admiro es el recientemente fallecido Juan Pablo II. Para que se haga una idea, en una escala del 0 al 10, le daría casi un 8. Sin duda, una sociedad que, como yo, se considera tan fuertemente pacifista tiene que haber sido muy sensible a sus frecuentes posicionamientos claramente antibelicistas en las relaciones internacionales. Después, si bien a alguna distancia, mencionaría al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, seguido de cerca por el canciller alemán Schröder y el presidente francés Jacques Chirac.


¿Algo más?

Esta entrevista sintetiza una amplia serie de datos de encuestas recientes procedentes de Barómetros del Real Instituto Elcano (BRIE), de estudios del Centro de Estudios Sociológicos (CIS), de la Fundación BBVA y de Metroscopia. Los Barómetros del Real Instituto Elcano utilizados corresponden a febrero de 2003, mayo de 2003, octubre-noviembre de 2003, mayo de 2004 y marzo de 2005. Todos ellos están disponibles en la página web del Instituto (www.realinstitutoelcano.org [1]).

Los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) corresponden a los estudios nº 2.574 (octubre de 2004), nº 2.582 (noviembre de 2004) y nº 2.583 (noviembre de 2004) y pueden ser consultados la página del Centro (www.cis.es). El estudio de la Fundación BBVA aludido es la oleada correspondiente a 2004 de Estudios transatlánticos , un importante empeño de investigación comparada sobre percepciones de la situación política internacional en varios países europeos (entre ellos, y por primera vez, España) y en Estados Unidos. Los datos, así como un detallado informe sobre los mismos, puede consultarse en la página web de la Fundación BBVA (www.fbbva.es [2]). ...

 


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