Hay que tomar las críticas a EE UU como lo que son: mezquinas y artificiosas.
Resulta habitual escuchar a los liberales quejarse de que EE UU tenía la simpatía del mundo tras el 11-S, pero la desperdició inútilmente en los años siguientes. La persona que expuso con más vehemencia esta línea de pensamiento, el ex presidente francés Jaques Chirac, ha desaparecido de escena y ha sido relegado al olvido. El líder que le ha sustituido, Nicolas Sarkozy, compareció en noviembre en una sesión conjunta delCongreso estadounidense y rindió un poético tributo a la tierra de la que su predecesor se había mofado. Recordó a los jóvenes soldados norteamericanos enterrados hace tiempo en suelo francés: “Los padres llevaron a sus hijos a las playas donde los jóvenes de América murieron tan heroicamente... Los niños de mi generación comprendieron que aquellos jóvenes americanos... eran verdaderos héroes a quienes debían el hecho de ser personas libres y no esclavos. Francia nunca olvidará el sacrificio de vuestros hijos”. El antiamericanismo al que Francia dio voz durante una generación ha dejado paso a un nuevo orden. Ahora este joven líder quiere moldear Francia a imagen y semejanza de Estados Unidos. ...
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