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08 de junio de 2011
No hay que preocuparse por el aumento de la población mundial; hay que celebrarlo.
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AFP/Getty Images |
Los acólitos de Thomas Malthus –el remilgado párroco del siglo XVIII cuya influencia ha durado muchísimo más que el acierto de sus predicciones– suelen tener tendencia al pesimismo, pero su nerviosismo ha sido especialmente intenso en las últimas semanas. Con sus últimas predicciones sobre población, que prevén que es posible que superemos los 10.000 millones de personas a finales de siglo, Naciones Unidas ha alimentado los viejos temores a que el planeta no pueda sostener a todos los seres humanos que tratan de vivir en él. A medida que crezca el número de personas en el mundo, se lamentan los malthusianos, la miseria florecerá....
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