LOS NUEVOS COLONIZADORES

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LOS NUEVOS COLONIZADORES
15 de julio de 2008

Tan sólo un batiburrillo de ONG, agencias de ayuda y filántropos separan a algunos de los Estados más disfuncionales del hundimiento. Pero, a pesar de todo el bien que hacen, su generosidad erosiona la capacidad de los gobiernos para salir adelante por sí mismos. El resultado es un círculo vicioso de dependencia en el que demasiadas voces tienen la última palabra.   


Incluso en sus mejores tiempos, es difícil confundir a los Estados fallidos con otra cosa que no sean trágicos ejemplos de países que han ido por mal camino. Un puñado suele acaparar los titulares, como Somalia, Irak o Congo. Pero además de ellos, con su extremo mal funcionamiento, hay otra clase de Estados, de los que casi no se habla, que se encuentran al borde del precipicio. En numerosos países, los gobiernos corruptos o débiles son peligrosamente incapaces de asumir las más básicas responsabilidades. Naciones como Botsuana, Camboya, Georgia y Kenia pueden dar la impresión de estar recuperándose, e incluso de ser florecientes países en desarrollo, pero, como sus parientes fallidos, cada vez tienen menos capacidad, y tal vez menos voluntad, de cumplir las funciones que definen a los Estados. ...

 


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Inexactitudes sobre el trabajo de las ONGs

El artículo Los nuevos colonizadores(FP EDICIÓN ESPAÑOLA, agosto/septiembre 2008) incluye interesantes reflexiones que forman parte de las discusiones internas de la mayoría de las organizaciones internacionales de desarrollo. Sin embargo, me gustaría manifestar que este artículo se ha quedado algunos años atrasado respecto al avance que estas discusiones han supuesto en nuestra actuación y planteamiento.

A modo de ejemplo, el artículo acusa a las ONG de estar "asumiendo cada vez más funciones estatales clave, velando por la salud, el bienestar y la seguridad de los ciudadanos". Más adelante, concluye que esta actuación está debilitando a los estados o permitiéndoles evadir sus responsabilidades. En el caso de Oxfam Internacional, basta con repasar nuestro plan estratégico (disponible en la página web www.oxfam.org) para comprobar nuestro compromiso: "Oxfam respaldará a la sociedad civil para que presione a gobiernos, instituciones multilaterales, organizaciones de la sociedad civil (incluidas las ONG) y empresas con el fin de que exijan a los gobiernos de los países pobres que cumplan con sus obligaciones y presten de forma equitativa servicios sociales básicos de calidad". Como se deduce de este texto, Oxfam trabaja con un enfoque de derechos que reconoce al Estado como primer garante de los mismos y proveedor preferente de los servicios sociales básicos. Nuestra actuación no se centra por tanto en proporcionar de manera directa estos servicios, sino en fortalecer a las organizaciones locales y a las propias administraciones (locales y nacionales) para que cada uno cumpla con su rol.

De hecho, en nuestras campañas sobre la ayuda internacional (también publicadas en nuestra web) reclamamos que un porcentaje cada vez mayor de la misma se canalice a través del apoyo presupuestario a los propios gobiernos del sur, precisamente para fortalecer sus capacidades y evitar la dispersión de esfuerzos. Ciertamente, alguien podrá pensar que esto actúa en contra de nuestros propios intereses como receptores de fondos, a pesar de que los autores afirman que nunca haríamos tal cosa...

Marta Arias, Directora de Campañas y Estudios de Intermón Oxfam