LOS MALOS SON IMPORTANTES
Son quienes hacen que los ‘Estados Fallidos’ lo sean.
Hay líderes malos, líderes buenos y grandes líderes. Empecemos por uno muy malo. Cuando conocí a Sani Abacha, en 1997, me pareció que el dictador nigeriano no tenía ningún interés por la economía; se le nublaba la vista cuando yo hablaba de las oportunidades aún por explotar de su país. Sin embargo, luego descubrí hasta qué punto me había equivocado: en sus escasos cinco años en el poder, consiguió amasar una fortuna de 4.000 millones de dólares (unos 3.256 millones de euros) en cuentas bancarias privadas en el extranjero. Lo único que le aburría era la economía del país. Qué suerte tuvo Nigeria de que falleciera cuando lo hizo, en 1998. Durante el posterior auge del petróleo, unos dirigentes con más escrúpulos permitieron que Abuja acumulara 70.000 millones de dólares en reservas. Piensen en lo que se habría quedado Abacha de todo eso. ...
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