Desde las reservas estratégicas de cerdo de China hasta un futuro en el que los insectos serán la nueva carne blanca, 10 razones por las que somos verdaderamente lo que comemos.
Dicen que uno es lo que come. Y eso vale no sólo para las personas, sino también para los países y las culturas. La comida que entra en nuestra boca nos define en un sentido mucho más fundamental y visceral que la gasolina que llena nuestro depósito o las fronteras en un mapa. Por eso no es extraño que las preguntas más importantes de la política mundial muchas veces se reduzcan a ¿qué debemos comer?
 |
La reserva estratégica de cerdo: China es una superpotencia porcina, además de humana. El Imperio del Centro cuenta con más de 446 millones de cerdos, uno por cada tres chinos y más que los siguientes 43 países juntos. Por tanto, cuando el abastecimiento de este tipo de carne sufre alguna perturbación, la economía se resiente: por ejemplo, la enfermedad del “cerdo de oreja azul” que obligó a los agricultores chinos a matar millones de animales en 2008 hizo que la inflación del país alcanzara su nivel máximo en una década.
Para evitar nuevos incidentes, Pekín creó poco después una reserva estratégica de cerdo y estableció por toda China almacenes frigoríficos llenos de esta clase de carne congelada al que se da salida en periodos de escasez. El Gobierno se vio obligado a aumentar las reservas -con cerdos sacados del mercado- en la primavera de 2010, cuando el exceso de existencias hizo que se derrumbaran los precios.
PETER PARKS/AFP/Getty Images
|
Indudablemente los alimentos
Indudablemente los alimentos describen el mundo, es increible como en algunos países se prefiere invertir a granel en productos que no alcanzan a alimentar a los más pobres, como es el caso de Corea del Sur con el Kimchi o en Líbano con el Humus, dado que los precios de los alimentos están a la alza, según el último Informe del Banco Mundial. Ahora, la pregunta que cabe hacerse es si, con esta tendencia podrá abastecerse al resto de las poblaciones hambrientas del mundo, además de las clases medias y ricas, que son las que más consumen carne, agua y trigo.
Alternativas al problema pueden existir, como volverse vegetariano o comer insectos, sin embargo, la tendencia no variaría mucho, considerando las condiciones actuales de sobrepoblación y escasez de alimentos. Algo que, sin duda valida la teoría de Malthus sobre la variabilidad y relación entre la demografia y los recursos naturales.
Si no se buscan otras alternativas al sistema excesivamente consumista que tenemos, dificilmente podrá efectuarse un cambio o mejoría a largo plazo, por más búnkeres de alimentos que se construyan, lo que debe incentivarse es el ahorro y la parquedad en el consumo. Especialmente para los que se dejan engatuzar por las maravillas del mundo moderno, como los que ansiamos celulares...
Enviar un comentario nuevo