LA LISTA: LOS YIMBYS
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29 de septiembre de 2010
Cinco lugares que han aceptado con un “sí, en mi patio trasero” la porquería que nadie quiere.
Rusia
El vertido: residuos nucleares
El primer ministro Vladímir Putin tiene ambiciosos planes para el sector nuclear ruso. Éstos van más allá de su apuesta por convertirse en un proveedor mundial para países que no pueden enriquecer su propio uranio. En 2001, el entonces presidente firmó un paquete de leyes permitiendo a Rusia importar combustible nuclear gastado. Se abría así la puerta a un negocio que ha reportado cerca de 20 billones de dólares (unos 15.700 millones de euros) la década pasada, y que consiste en almacenar y reprocesar residuos irradiados. Moscú ha importado combustible gastado de reactores de investigación de Bulgaria, República Checa, Letonia y Libia; así como decenas de miles de toneladas de uranio empobrecido de plantas energéticas de Francia, Alemania y Países Bajos. Rusia está obligada legalmente a garantizar que el combustible reenriquecido y los residuos reprocesados son devueltos o debidamente eliminados. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje del material original es enviado de vuelta. ¿Qué ocurre con el resto? Unas 700.000 toneladas de desechos de uranio radioactivo descansan en Siberia en cámaras frigoríficas, algunos al descubierto en oxidadas latas metálicas en la planta de Mayak, la única instalación que posee el país para el reprocesamiento nuclear, y escenario de un terrorífico accidente en los 50. ...
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