LA FUERZA DE LA SANCIÓN
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30 de julio de 2007
Através de los siglos, cuando un
país desaprobaba el comportamiento
de otro, los líderes políticos
encontraban vías para comunicar
su descontento sin
recurrir a la guerra. Ésa es
la idea que subyace en las
sanciones económicas, que
permiten castigar a otro
Estado sin emplear la violencia.
Al menos, así era
antes.
Sin embargo, un
reciente estudio de
David Lektzian y Christopher
Sprecher, de dos
universidades de Texas
(la Tecnológica y la A&M,
respectivamente) revela que
sólo acrecientan las posibilidades
de que dos países acaben
batiéndose en el campo de batalla.
Estos investigadores analizaron
más de doscientos casos y descubrieron
que hay seis veces más probabilidades
de que se produzca un conflicto
armado entre dos Estados cuando
se interponen sanciones entre ellos.
Debido a que los países prefieren establecer
medidas que no les supongan
un gran coste, las naciones castigadas,
con frecuencia, interpretan la acción
como falta de firmeza. Esto conduce
“al país penalizado a volverse casi provocativo”, dice Sprecher. “Si se
intenta lograr algo en política exterior
recurriendo a lo fácil, es muy
probable que se desemboque en
guerras no deseadas por culpa de
una mala comunicación”, añade
Lektzian. ...
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