LA CÁPSULA DEL PUEBLO
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13 de julio de 2010
Cómo una antigualla de cohete soviético duró más que el transbordador espacial.
Michael Barratt, cirujano de vuelo de la NASA, llegó al centro ruso de entrenamiento de cosmonautas en la Ciudad de las Estrellas en 1993, cuando el programa espacial que en su día colocó al Sputnik y a Yuri Gagarin en órbita vivía sus horas más bajas desde que EE UU viajó a la Luna. La mayoría de las tiendas de este enclave situado en pleno bosque boreal a 32 kilómetros de Moscú estaban cerradas, sus estanterías vacías de comida. Barratt recuerda que durante un tiempo se pagó a los soldados que custodiaban el complejo con excedentes de salmón enlatado. “Muchos compañeros rusos llevaban meses sin cobrar”, recuerda. ...
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