KIRGUIZISTÁN DIVIDIDO
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14 de septiembre de 2010
El país centroasiático se desliza hacia el caos desde hace meses. Sin la ayuda de la comunidad internacional será complicado impedir la implosión de un Estado muy vulnerable al narcotráfico y el extremismo.
Hay un hueco en medio del mapa de Asia Central, donde solía hallarse Kirguizistán. Este país, anteriormente considerado como un enclave con unos niveles relativos de tolerancia y democracia en una región de regímenes autoritarios deficientes, se ha convertido hoy en un Estado casi fallido y profundamente dividido. Sin una respuesta internacional rápida y contundente, las consecuencias serán desastrosas.
Lo ocurrido en Kirguizistán en los últimos meses ha sido toda una caída vertiginosa hacia el caos político. Tras años de mala administración y corrupción, el presidente Kurmanbek Bakíev fue derrocado en abril, instaurándose en su lugar un Gobierno provisional que no consigue imponer su autoridad en una parte muy significativa del país. Ante tal fragilidad del Estado, una explosión de violencia, destrucción y pillaje azotó el sur del país en junio, acabando con la vida de cientos de personas, en su mayoría uzbekos, echando abajo alrededor de 2.000 edificios, casi todos viviendas, y ensanchando la brecha entre las comunidades étnicas kirguís y uzbeka....
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