HORMIGÓN PARA EL CAMINO AL PARAÍSO

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HORMIGÓN PARA EL CAMINO AL PARAÍSO
18 de enero de 2012

Un poco más de cemento podría salvar el mundo. En serio.


AFP/Getty Images

 

No tengo datos, pero no creo que el hormigón sea uno de los materiales  más queridos en el mundo. Desde Belgrado hasta Brixton, el planeta está lleno de torres antisépticas y brutalistas construidas por aspirantes a Le Corbusier, monstruosidades que se han convertido en pocilgas verticales infestadas de pintadas y bandas de delincuentes.  No hay nadie, aparte de los ingenieros de caminos, que considere que las autopistas de 20 carriles en Houston son un ejemplo de belleza. Y, por cada megavatio de electricidad que produce la enorme presa de las Tres gargantas en China –la estructura de hormigón más grande del mundo–, hubo que expulsar aproximadamente a 77 personas de sus hogares. Ahora bien, ¿y si resulta que, aun a riesgo de indignar a Joni Mitchell, el camino al paraíso está en el suelo de un aparcamiento? ...

 


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