FELICIDAD
» - 1013 lecturas

Suscripción
27 de mayo de 2009
Los adosados y los todoterreno no han mejorado nuestras vidas. Tal vez quedarnos sin ellos, sí.
Los psicólogos y otros especialistas en ciencias sociales (a excepción de la mayoría de los economistas) han aprendido mucho, en las ultimas décadas, sobre lo que nos hace felices. Nos han enseñado que, en las sociedades acomodadas, el dinero no compra tanta felicidad como se cree. Es más, para la gente que vive por encima del nivel de subsistencia, seguramente compra muy poca.
Asimismo nos han enseñado qué es lo que afecta al bienestar más que el dinero: unas relaciones estrechas con la familia, los amigos y la comunidad; un trabajo que tenga sentido; seguridad (económica, laboral y de salud), y democracia. Antes de la crisis financiera, nada nos impedía buscar esas cosas que hacen que merezca la pena vivir la vida. Pero cuando corría el dinero, sustituimos la seguridad por el riesgo. Sacrificamos el tiempo dedicado a los amigos y a la familia para pasar más horas en el trabajo, acumulando riqueza, y más horas, tras el trabajo, pensando cómo gastarla. Las tentaciones inmediatas eran demasiado fuertes como para resistirlas. ...
Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia.
Suscríbase para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.
Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org
|
Enviar un comentario nuevo