EUROPA, CONSERVADORA Y POPULISTA
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EUROPA, CONSERVADORA Y POPULISTA
23 de septiembre de 2009
Tras las elecciones europeas de junio se ha confirmado la tendencia. Europa se convierte, salvo alguna excepción, en coto privado de la derecha. Pero no es la misma de antes: los conservadores de toda la vida han desplazado a los ultraliberales y neocons de los últimos tiempos, a los que la crisis ha dejado más que tocados. El repliegue nacionalista y tradicionalista gana adeptos, y las formaciones de la izquierda del Viejo Continente parecen no tener respuesta ni recursos contra el auge del populismo.
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El 18 de abril de 2007, cuatro días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, Nicolas Sarkozy dijo en el diario Le Figaro: “El verdadero tema de estas presidenciales son los valores”. Y añadió: “He hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas. Es la primera vez que un hombre de la derecha asume esta batalla”. Es discutible la pretensión de Sarkozy de ser el pionero entre los conservadores en plantear la batalla política como lucha ideológica. ¿Qué hicieron si no Ronald Reagan y Margaret Thatcher, o George Bush, padre de la revolución conservadora, y José María Aznar, su delegado en Europa? Pero lo que inaugura el presidente galo es una lucha por la hegemonía que se plantea como un proyecto de absorción y de fagocitación de una izquierda en pérdida de discurso y de anclaje social....
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De momento, en Grecia ha
De momento, en Grecia ha vuelto al poder la izquierda, si bien no es precisamente un país con un peso excesivamente grande. Lo triste es lo de Italia, ya que manipulaciones mediáticas aparte, la izquierda está tan mal que no es capaz de derrocar a un tipejo que sale a tres escándalos a la semana.
Por otro lado, Rajoy se debe estar frotando las manos pensando que el próximo en caer es ZP, si bien yo de él no lo tendría tan claro ya que la derecha española todavía tiene mucho que aprender de gente como Merkel o Sarkozy.
Señor Ramoneda: Creo que
Señor Ramoneda:
Creo que usted podría ilustar mejor su hipótesis si revisa el caso de México, que sin duda le lleva la delantera a la Italia y su Berlusconi.
En México, desde su nacimiento, la democracia fue ideada para que las elites dominaran a la sociedad. La supuesta liberalización económica, que consistió en vender las empresas públicas a los amigos de los gobernantes en turno, dio como resultado la constitución de poderosos monopolios que convirtieron al Estado y a sus posteriores gobiernos en lacayos. De esta manera, los mexicanos nos convertimos en siervos que tributamos a los monopolios de las empresas bancarias, de televisión, las telecomunicaciones, las cementeras, de las panaderas, etcétera: casi cada rama de la economía es dominada por un monopolio al cual le rendimos pleitesía.
Así, ustedes los europeos pueden ver su futuro en México.
Salir de este embrollo es complicado, y sospecho que la única vía, como usted lo sugiere en el párrafo final, es abarazar el liberalismo, entendido como mayor democracia y control de las elites por el ciudadano, así como, al menos en el caso mexicano, impulsar la competencia económica y mejores regulaciones (empoderar nuevamente al Estado). A mi juicio, la nueva bandera de la izquierda debe ser más democracia, que controle a todos los poderes (económicos, mediáticos) y novedosos mecanismos que distribuyan mejor la renta. En particular, habría que recuperar la vieja idea de Popper de establecer permiso para hacer televisión, en la que ésta fomente los valores edificantes.
Pero todo ello tendrá poco efecto sin un nuevo diseño político y económico global, que somenta la economía a la política.