DESIGUALDADES SÍSMICAS
» - 1768 lecturas


Suscripción
16 de marzo de 2011
Los Estados ricos han aprendido mucho sobre cómo mantener a la gente viva en los terremotos. Pero eso no quiere decir que los países pobres tengan que intentar imitarlos.
 |
AFP/Gettyimages |
La muerte y la destrucción que vemos en Japón son espeluznantes, pero el terremoto casi sin precedentes que se produjo el 11 de marzo frente a la costa este de la isla de Honshu ofrece una lección importante: las normas de edificación y los reglamentos sobre la calificación de terrenos pueden salvar vidas. Las estrictas directrices niponas son, según opinión general, las responsables de que el número de muertos sea muy inferior al de las víctimas del terremoto ocurrido en Haití el año pasado. Ahora bien, eso no significa que haya que trasladarlas al pie de la letra a los países en vías de desarrollo, en los que se producen la mayor parte de las muertes debidas a seísmos. Esas normas son caras y complejas. Y existen maneras mucho más baratas y sencillas de salvar vidas. ...
Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia.
Suscríbase para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.
Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org
|
Enviar un comentario nuevo