Enviado por Anónima (no verificado) el Dom, 16/08/2009 - 02:01.
hablar de la igualdad hombre-mujer para obviar la polaridad y algún día no tener que dar significado de estereotipos y abusos de género por haberse superado, implica la lucha por los derechos humanos que aún están por cumplirse. Ser mujer (la valorada y reconocida por los demás) supone en el imaginario social una serie de características, curiosamente casi todas las que "el hombre" ha apartado de su definición. Bajo mi punto de vista mucho nos queda para romper la opresión de toda una nueva generación que recibe un mensaje de liberación y por fin equiparación de géneros, y sin embargo comprueba cómo los mismos prejuicios subyacen bajo el suelo que pisamos, fango que cada día nos pesa más a algunas al caminar. Ahora todo es distinto nos dicen, pero al final esperan lo mismo de nosotras, cumplir el papel asignado.
Pero precisamente en el ejemplo más destructivo del abuso, las mujeres a las que les cuesta la vida ser "mujer", tienen/tenemos (todas en general) que soportar la igualdad: la tan socorrida argumentación que explica la cantidad de hombres que también sufren a manos de mujeres...que sin duda existiendo casos, no es un número que siquiera tenga una estadística reseñable.
Lo dicho, nos queda mucho por hacer... pero lo haremos.
tanto por hacer!
hablar de la igualdad hombre-mujer para obviar la polaridad y algún día no tener que dar significado de estereotipos y abusos de género por haberse superado, implica la lucha por los derechos humanos que aún están por cumplirse. Ser mujer (la valorada y reconocida por los demás) supone en el imaginario social una serie de características, curiosamente casi todas las que "el hombre" ha apartado de su definición. Bajo mi punto de vista mucho nos queda para romper la opresión de toda una nueva generación que recibe un mensaje de liberación y por fin equiparación de géneros, y sin embargo comprueba cómo los mismos prejuicios subyacen bajo el suelo que pisamos, fango que cada día nos pesa más a algunas al caminar. Ahora todo es distinto nos dicen, pero al final esperan lo mismo de nosotras, cumplir el papel asignado.
Pero precisamente en el ejemplo más destructivo del abuso, las mujeres a las que les cuesta la vida ser "mujer", tienen/tenemos (todas en general) que soportar la igualdad: la tan socorrida argumentación que explica la cantidad de hombres que también sufren a manos de mujeres...que sin duda existiendo casos, no es un número que siquiera tenga una estadística reseñable.
Lo dicho, nos queda mucho por hacer... pero lo haremos.