Enviado por JoseAlberto el Jue, 09/07/2009 - 09:03.
No está mal, sobretodo por su claridad, aunque también contiene algunas incoherencias: no se le puede pedir al Presidente que deje de ser ta idealista, y al mismo tiempo que reciba al Dalai Lama,por ejemplo.
El problema del presidente es sólo uno: está perdiendo la ilusión. La gastó toda muy pronto.
No está mal, sobretodo por
No está mal, sobretodo por su claridad, aunque también contiene algunas incoherencias: no se le puede pedir al Presidente que deje de ser ta idealista, y al mismo tiempo que reciba al Dalai Lama,por ejemplo.
El problema del presidente es sólo uno: está perdiendo la ilusión. La gastó toda muy pronto.