Enviado por Jose (no verificado) el Mié, 08/04/2009 - 14:52.
Siempre han existido catastrofistas. Obviamente hay un deseo de caos implícito en las palabras de Niall Ferguson. Probablemente la vida le haya tratado mal (o peor de lo que cree merecer).
Así que suelta absolutos como este: el caos va a llegar, el mundo se acaba, etcétera. No ocurrirá (si creyera sus propias palabras no estaría escribiendo alegremente artículos), pero nadie va a pararle nunca y a decir "recuerdas lo que dijiste hace 10 años?" "estabas completamente equivocado, fuiste un absoluto necio". Él estará haciendo otras erróneas predicciones, adornadas con 4 datos de fácil acceso.
Llega el año 2000, el mundo se acaba. Pecadores, el mundo se acaba. La ira de Diós acabará con el mundo. Etcétera, etcétera. Lo que no saben estos inteligentísimos calculadores es que sus palabras pueden calar y hacer daño. Las crisis -siempre- las han provocado los pesimistas. No pueden conformarse con ser ellos infelices, hay que contagiar a todo el mundo. Sois una especie absolutamente abominable.
Siempre han existido
Siempre han existido catastrofistas. Obviamente hay un deseo de caos implícito en las palabras de Niall Ferguson. Probablemente la vida le haya tratado mal (o peor de lo que cree merecer).
Así que suelta absolutos como este: el caos va a llegar, el mundo se acaba, etcétera. No ocurrirá (si creyera sus propias palabras no estaría escribiendo alegremente artículos), pero nadie va a pararle nunca y a decir "recuerdas lo que dijiste hace 10 años?" "estabas completamente equivocado, fuiste un absoluto necio". Él estará haciendo otras erróneas predicciones, adornadas con 4 datos de fácil acceso.
Llega el año 2000, el mundo se acaba. Pecadores, el mundo se acaba. La ira de Diós acabará con el mundo. Etcétera, etcétera. Lo que no saben estos inteligentísimos calculadores es que sus palabras pueden calar y hacer daño. Las crisis -siempre- las han provocado los pesimistas. No pueden conformarse con ser ellos infelices, hay que contagiar a todo el mundo. Sois una especie absolutamente abominable.