Enviado por Hop Hunapu (no verificado) el Vie, 09/01/2009 - 00:24.
50 Años: El fín de las Ideologías y la Paja en el Ojo Ajeno (www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com)
Durante los últimos 50 años, Cuba ha sido considerada una de las últimas trincheras del conflicto ideológico más grande de la historia de la humanidad. La tendencia "natural" a observar la Revolución Cubana exclusivamente desde el prisma del conflicto ideológico ha sido en sí misma un paradigma que las circunstancias nunca permitieron cuestionar.
Con la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama no sólamente certifico la muerte de la utopia marxista sino declaró también el "fin de la historia" y con él, el triunfo inequívoco de las ideas capitalistas. Como era de esperarse con Cuba, no pocos analistas manifestaron entonces que los dias de la Revolucion Cubana estaban contados. Frotándose las manos, los cubanos de Miami no perdían tiempo en maquinar la reconquista mientras soñaban con la fiesta de Navidad en La Habana que Fidel Castro tan inoportunamente les retrasó por 30 años.
Pero Fukuyama y los gusanos se equivocaron monumentalmente. Contra todas las apuestas, la Revolución Cubana sobrevivió no sólamente el colapso de la Unión Soviética y el bloque oriental, sino la intensificada brutalidad del embargo y veinte años después, el colapso financiero de Wall Street que demostró que la base ideológica del capitalismo era tan endeble como la de la utopía marxista. Si el "fín de la historia" de Fukuyama fué la respuesta al "fín de la prehistoria" de Marx, la humanidad misma ha demostrado desde la izquierda y desde la derecha la imposibilidad en la práctica de ambos extremos ideológicos. Los optimistas esperamos que el fín de la ideología represente el adviento de la preeminencia de la lógica, el sentido común y el balance en las decisiones políticas.
Cuba y el Fín de la Ideología
Si se pretende conducir un analisis somero de la Revolución Cubana, es necesario primero desatar la camisa de fuerza ideológica que nos han o nos hemos puesto junto con el pantalón de la propaganda. Para los que la vemos desde fuera, el que la Revolución Cubana haya sobrevivido más allá del fín de la ideología invita a pensar que la noción de que se trataba exclusivamente de una lucha ideológica estaba por lo menos desorientada. Si desde sus inicios les quedó claro a los cubanos que el objetivo de la Revolución Cubana estaba claramente trazado sobre las bases eminentemente nacionalistas del pensamiento Martiano, ¿porqué se nos presentó exclusivamente como un movimiento ideológico? Si aceptamos que la ideología jugó un papel importante pero secundario no sólamente en Cuba sino en todos los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, y si aceptamos que el objetivo central fué el mismo y el enemigo el mismo, ¿Deben aún considerarse válidas las "versiones oficiales" de la historia que explican todo estrictamente en el contexto de la guerra fría y dejan completamente fuera la parte nacionalista?
Con el beneficio de la retrospectiva no es difícil comprender que las máquinas propagandísticas gringas y sus subsidiarias latinoamericanas alimentaron la noción de la exclusividad del conflicto ideológico por razones prácticas. Para que el gobierno de los EEUU pudiera intervenir fuera de sus fronteras era necesario tener el apoyo del pueblo gringo. Este se obtenía por medio de la máquinaria mediática que proveía el perception management conforme conviniera. De la misma manera que las ficticias armas de destrucción masiva de Sadam Hussein fueron el pretexto para la invasión a Irak, las intervenciones gringas que destruyeron los proyectos nacionalistas en Latinoamérica fueron y siguen siendo justificadas en el combate a productos propagandísticos bien mercadeados (comunismo, terrorismo y narcotráfico) sin los cuales es imposible obtener el consentimiento del pueblo de los EEUU.
Es imperativo derrumbar el mito del motivo ideológico central no sólamente porque nunca existió, sino porque por cincuenta años ha sido el alimento principal de los ataques propagandísticos contra Cuba. El simbolismo de las cinco décadas debería también ser suficiente para sacar a los cubanos de Miami, a las élites latinoamericanas y al gobierno de los EEUU del estado de negación que junto con la obstinación ideológica han sido obstáculos insuperables tanto para reconocer los logros de la Revolución Cubana, como para admitir las muchas dolencias del salvaje capitalismo neoliberal que promueven de manera ciega.
Pseudo Información y la Paja en el Ojo Ajeno
El mayor reto que enfrenta la Revolución Cubana es sin duda el monstruo propagandístico basado en Miami que desde su inicio la ha pintado como una aberración inherentemente malvada. La disciplinada campaña mediática anti Cuba se ha caracterizado por la distorsión premeditada, la omisión de cualquier información que fortalezca la imágen del régimen cubano y la ausencia total de introspección.
Dentro de las distorsiones que han quedado en la impunidad sobresale el que se señale a Cuba como responsable principal de los conflictos latinoamericanos del Siglo XX, el que se propague la falsa noción que la Revolución Cubana es un proyecto personal de los hermanos Castro y el que se culpe al gobierno cubano de los efectos criminales del embargo.
La falsedad del primer señalamiento se comprueba con que tanto la Revolución Cubana como todos los demás movimientos revolucionarios latinoamericanos fueron una reacción al intevencionismo gringo, una realidad convenientemente ignorada por los medios de la SIP.
En cuanto a la supuesta "dinastía" Castro concierne, los logros de la Revolución Cubana son elocuentes para todo aquel que esté lo suficientmente bien informado para saber que es un proyecto de nación que habría llegado lejos con o sin los hermanos Castro. Hasta sus enemigos reconocen en Fidel Castro a un estadista que se ha ganado a pulso la admiración y el respeto no solo de su pueblo sino de la gran mayoría de países no alineados con los EEUU.
Los que acusan al gobierno cubano de las carencias causadas por el embargo ignoran o pretenden ignorar que la economía cubana jamás podría desarrollarse en el aislamiento criminal con el que los EEUU amenaza, intimida y chantajea impunemente a todo aquel que quiera hacer negocios con Cuba. Los que se razgan las vestiduras por las restricciones a las libertades individuales convenientemente evitan mencionar que Cuba ha vivido en un estado de sitio permanente y que la amenaza de una invasión o actos de terrorismo de parte de los EEUU es más que real. Si el mismo gobierno de los EEUU reconoce abiertamente que ha tratado por todos los medios posibles de destruír la Revolución Cubana, ¿Cómo es posible entonces que los mismos que aceptan sin chistar el Patriot Act como un legítimo mecanismo de defensa condenen las medidas restrictivas del gobierno cubano para proteger su revolución? ¿Porqué es que nadie habla de la manera en que los EEUU trata a la gente que espía o conspira contra el gobierno? ¿Será tan difícil imaginarse lo que sucedería en Cuba si los gringos tuvieran la puerta abierta como la tuvieron en Guatemala, Chile, Honduras, El Salvador y Venezuela entre otros?
Naturalmente, en cualquier campaña propagandística las distorsiones van de la mano de las omisiones. La facilidad con la que el latinoamericano promedio que nunca ha escuchado un discurso de Fidel se convierte en un energúmeno anti Castro no es producto de la casualidad. El control casi absoluto que la SIP tiene de los medios en el continente hace prácticamente imposible que los latinoamericanos puedan balancear su opinión de Cuba. Las hazañas tecnológicas, sociales y militares de Cuba siguen siendo virtualmente desconocidas. Por ejemplo, el papel fundamental que Cuba jugó en el fín del apartheid en Sudáfrica y la liberación de Angola, Namibia, Guinea Bissau, Tanzanía, Congo, Zimbawe y Mozambique entre otros es tan desconocido para el latinoamericano promedio como los efectos nefastos del embargo económico.
Por si la falsedad y el silencio no fueran suficientes, la falta de introspección de los receptores de la propaganda anti Cuba es verdaderamente bochornosa. De ahí que no deja de ser una cruel ironía que los ataques más virulentos provengan de gente que vive en lugares mucho más subdesarrollados que Cuba. La pobreza causada por el embargo económico ha sido el caballito de batalla predilecto de los energúmenos anticastristas que hacen el ridículo con patéticos episodios de "el comal le dijo a la olla" que pasan vergonzozamente desapercibidos para los comentaristas de un continente donde la miseria es invisible por decreto.
No puede tomarse en serio la indignación por la pobreza en Cuba cuando viene de un centroamericano que nunca ha puesto un pié fuera de la ciudad o en un barrio marginal de su propio país.
No tienen solvencia moral para hablar de libertad los que vienen de países con los índices de asesinatos, desigualdad e impunidad más altos del mundo.
Tampoco tienen solvencia moral para hablar de derechos humanos los carceleros de Abu Graib y Guantánamo que abolieron la figura legal de habeas corpus de su legislación para poder torturar.
Los incautos que se prestan a preguntar ¿Porqué no se va a vivir Ud. a Cuba si le gusta tanto? o ¿Porqué tanta gente quiere salir entonces? se sorprenderían si de pronto esas mismas preguntas se dirigieran a la realidad de sus propios países.
Evaluar objetivamente el éxito de la Revolución Cubana no debería ser tan difícil. Una comparación con Guatemala, por ejemplo, bastaría para por lo menos establecer los primeros parámetros. Cuba y Guatemala son dos países de más o menos el mismo tamaño con más o menos la misma población que tomaron rumbos radicalmente distintos más o menos al mismo tiempo. ¿De qué le ha servido a Guatemala la influencia de los EEUU que tantos piden para Cuba? veamos:
* De acuerdo a la misma CIA, el PIB per cápita en Cuba es $4000. En Guatemala es $2647.
* En prácticamente todos los indicadores sociales como esperanza de vida y mortalidad infantil Cuba iguala o supera a los EEUU. Los indicadores sociales de Guatemala únicamente superan a los de Haití en el hemisferio occidental.
* Guatemala es uno de los países con los niveles más altos de criminalidad en Latinoamérica. Cuba es el país más seguro del hemisferio occidental.
* La fuerte identidad Cubana contrasta con la patética alienación de las élites y clases medias guatemaltecas.
* Cuba es una potencia olímpica con 194 medallas en su historia. Guatemala nunca ha ganado una medalla.
* Cuba tiene universidades, investigadores y un sistema educativo de clase mundial. Guatemala tiene uno de los índices de analfabetismo más elevados en Latinoamérica.
* El ejército cubano es profesional, moderno, bien equipado y se ha cubierto de gloria en numerosas ocasiones. El ejército guatemalteco es famoso por obsoleto, corrupto y genocida.
* El prestigio y la influencia de Cuba a nivel internacional no podrían contrastar más con la irrelevancia del estado fallido pero ¨capitalista, libre y democrático" llamado Guatemala.
Hasta la Victoria Siempre
La Revolución Cubana como toda creación humana es imperfecta. Sin embargo, sus cinco décadas son en sí mismas prueba indiscutible de que está muy lejos de ser el fraude que sus enemigos nos han pretendido vender. Será hasta después de que se levanten el embargo y la campaña propagandística made in USA cuando se puedan evaluar los éxitos y fracasos de la Revolución en su justa dimensión. Mientras eso sucede, el haber sobrevivido la mala entraña imperial lo suficiente para presenciar el colapso ideológico del capitalismo puede únicamente darle a la Revolución Cubana nuevos bríos y esperanzas. Por otro lado, el éxito de los movimientos nacionalistas en América Latina señalan el principio del fín de la dominación gringa del continente. Cuando se consideran todos los factores, el futuro luce prometedor para Cuba. Mientras tanto, ¡Aguante pueblo cubano! , que la humanidad todavía tiene mucho que aprender de ustedes.
Una perspectiva radicalmente diferente
50 Años: El fín de las Ideologías y la Paja en el Ojo Ajeno (www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com)
Durante los últimos 50 años, Cuba ha sido considerada una de las últimas trincheras del conflicto ideológico más grande de la historia de la humanidad. La tendencia "natural" a observar la Revolución Cubana exclusivamente desde el prisma del conflicto ideológico ha sido en sí misma un paradigma que las circunstancias nunca permitieron cuestionar.
Con la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama no sólamente certifico la muerte de la utopia marxista sino declaró también el "fin de la historia" y con él, el triunfo inequívoco de las ideas capitalistas. Como era de esperarse con Cuba, no pocos analistas manifestaron entonces que los dias de la Revolucion Cubana estaban contados. Frotándose las manos, los cubanos de Miami no perdían tiempo en maquinar la reconquista mientras soñaban con la fiesta de Navidad en La Habana que Fidel Castro tan inoportunamente les retrasó por 30 años.
Pero Fukuyama y los gusanos se equivocaron monumentalmente. Contra todas las apuestas, la Revolución Cubana sobrevivió no sólamente el colapso de la Unión Soviética y el bloque oriental, sino la intensificada brutalidad del embargo y veinte años después, el colapso financiero de Wall Street que demostró que la base ideológica del capitalismo era tan endeble como la de la utopía marxista. Si el "fín de la historia" de Fukuyama fué la respuesta al "fín de la prehistoria" de Marx, la humanidad misma ha demostrado desde la izquierda y desde la derecha la imposibilidad en la práctica de ambos extremos ideológicos. Los optimistas esperamos que el fín de la ideología represente el adviento de la preeminencia de la lógica, el sentido común y el balance en las decisiones políticas.
Cuba y el Fín de la Ideología
Si se pretende conducir un analisis somero de la Revolución Cubana, es necesario primero desatar la camisa de fuerza ideológica que nos han o nos hemos puesto junto con el pantalón de la propaganda. Para los que la vemos desde fuera, el que la Revolución Cubana haya sobrevivido más allá del fín de la ideología invita a pensar que la noción de que se trataba exclusivamente de una lucha ideológica estaba por lo menos desorientada. Si desde sus inicios les quedó claro a los cubanos que el objetivo de la Revolución Cubana estaba claramente trazado sobre las bases eminentemente nacionalistas del pensamiento Martiano, ¿porqué se nos presentó exclusivamente como un movimiento ideológico? Si aceptamos que la ideología jugó un papel importante pero secundario no sólamente en Cuba sino en todos los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, y si aceptamos que el objetivo central fué el mismo y el enemigo el mismo, ¿Deben aún considerarse válidas las "versiones oficiales" de la historia que explican todo estrictamente en el contexto de la guerra fría y dejan completamente fuera la parte nacionalista?
Con el beneficio de la retrospectiva no es difícil comprender que las máquinas propagandísticas gringas y sus subsidiarias latinoamericanas alimentaron la noción de la exclusividad del conflicto ideológico por razones prácticas. Para que el gobierno de los EEUU pudiera intervenir fuera de sus fronteras era necesario tener el apoyo del pueblo gringo. Este se obtenía por medio de la máquinaria mediática que proveía el perception management conforme conviniera. De la misma manera que las ficticias armas de destrucción masiva de Sadam Hussein fueron el pretexto para la invasión a Irak, las intervenciones gringas que destruyeron los proyectos nacionalistas en Latinoamérica fueron y siguen siendo justificadas en el combate a productos propagandísticos bien mercadeados (comunismo, terrorismo y narcotráfico) sin los cuales es imposible obtener el consentimiento del pueblo de los EEUU.
Es imperativo derrumbar el mito del motivo ideológico central no sólamente porque nunca existió, sino porque por cincuenta años ha sido el alimento principal de los ataques propagandísticos contra Cuba. El simbolismo de las cinco décadas debería también ser suficiente para sacar a los cubanos de Miami, a las élites latinoamericanas y al gobierno de los EEUU del estado de negación que junto con la obstinación ideológica han sido obstáculos insuperables tanto para reconocer los logros de la Revolución Cubana, como para admitir las muchas dolencias del salvaje capitalismo neoliberal que promueven de manera ciega.
Pseudo Información y la Paja en el Ojo Ajeno
El mayor reto que enfrenta la Revolución Cubana es sin duda el monstruo propagandístico basado en Miami que desde su inicio la ha pintado como una aberración inherentemente malvada. La disciplinada campaña mediática anti Cuba se ha caracterizado por la distorsión premeditada, la omisión de cualquier información que fortalezca la imágen del régimen cubano y la ausencia total de introspección.
Dentro de las distorsiones que han quedado en la impunidad sobresale el que se señale a Cuba como responsable principal de los conflictos latinoamericanos del Siglo XX, el que se propague la falsa noción que la Revolución Cubana es un proyecto personal de los hermanos Castro y el que se culpe al gobierno cubano de los efectos criminales del embargo.
La falsedad del primer señalamiento se comprueba con que tanto la Revolución Cubana como todos los demás movimientos revolucionarios latinoamericanos fueron una reacción al intevencionismo gringo, una realidad convenientemente ignorada por los medios de la SIP.
En cuanto a la supuesta "dinastía" Castro concierne, los logros de la Revolución Cubana son elocuentes para todo aquel que esté lo suficientmente bien informado para saber que es un proyecto de nación que habría llegado lejos con o sin los hermanos Castro. Hasta sus enemigos reconocen en Fidel Castro a un estadista que se ha ganado a pulso la admiración y el respeto no solo de su pueblo sino de la gran mayoría de países no alineados con los EEUU.
Los que acusan al gobierno cubano de las carencias causadas por el embargo ignoran o pretenden ignorar que la economía cubana jamás podría desarrollarse en el aislamiento criminal con el que los EEUU amenaza, intimida y chantajea impunemente a todo aquel que quiera hacer negocios con Cuba. Los que se razgan las vestiduras por las restricciones a las libertades individuales convenientemente evitan mencionar que Cuba ha vivido en un estado de sitio permanente y que la amenaza de una invasión o actos de terrorismo de parte de los EEUU es más que real. Si el mismo gobierno de los EEUU reconoce abiertamente que ha tratado por todos los medios posibles de destruír la Revolución Cubana, ¿Cómo es posible entonces que los mismos que aceptan sin chistar el Patriot Act como un legítimo mecanismo de defensa condenen las medidas restrictivas del gobierno cubano para proteger su revolución? ¿Porqué es que nadie habla de la manera en que los EEUU trata a la gente que espía o conspira contra el gobierno? ¿Será tan difícil imaginarse lo que sucedería en Cuba si los gringos tuvieran la puerta abierta como la tuvieron en Guatemala, Chile, Honduras, El Salvador y Venezuela entre otros?
Naturalmente, en cualquier campaña propagandística las distorsiones van de la mano de las omisiones. La facilidad con la que el latinoamericano promedio que nunca ha escuchado un discurso de Fidel se convierte en un energúmeno anti Castro no es producto de la casualidad. El control casi absoluto que la SIP tiene de los medios en el continente hace prácticamente imposible que los latinoamericanos puedan balancear su opinión de Cuba. Las hazañas tecnológicas, sociales y militares de Cuba siguen siendo virtualmente desconocidas. Por ejemplo, el papel fundamental que Cuba jugó en el fín del apartheid en Sudáfrica y la liberación de Angola, Namibia, Guinea Bissau, Tanzanía, Congo, Zimbawe y Mozambique entre otros es tan desconocido para el latinoamericano promedio como los efectos nefastos del embargo económico.
Por si la falsedad y el silencio no fueran suficientes, la falta de introspección de los receptores de la propaganda anti Cuba es verdaderamente bochornosa. De ahí que no deja de ser una cruel ironía que los ataques más virulentos provengan de gente que vive en lugares mucho más subdesarrollados que Cuba. La pobreza causada por el embargo económico ha sido el caballito de batalla predilecto de los energúmenos anticastristas que hacen el ridículo con patéticos episodios de "el comal le dijo a la olla" que pasan vergonzozamente desapercibidos para los comentaristas de un continente donde la miseria es invisible por decreto.
No puede tomarse en serio la indignación por la pobreza en Cuba cuando viene de un centroamericano que nunca ha puesto un pié fuera de la ciudad o en un barrio marginal de su propio país.
No tienen solvencia moral para hablar de libertad los que vienen de países con los índices de asesinatos, desigualdad e impunidad más altos del mundo.
Tampoco tienen solvencia moral para hablar de derechos humanos los carceleros de Abu Graib y Guantánamo que abolieron la figura legal de habeas corpus de su legislación para poder torturar.
Los incautos que se prestan a preguntar ¿Porqué no se va a vivir Ud. a Cuba si le gusta tanto? o ¿Porqué tanta gente quiere salir entonces? se sorprenderían si de pronto esas mismas preguntas se dirigieran a la realidad de sus propios países.
Evaluar objetivamente el éxito de la Revolución Cubana no debería ser tan difícil. Una comparación con Guatemala, por ejemplo, bastaría para por lo menos establecer los primeros parámetros. Cuba y Guatemala son dos países de más o menos el mismo tamaño con más o menos la misma población que tomaron rumbos radicalmente distintos más o menos al mismo tiempo. ¿De qué le ha servido a Guatemala la influencia de los EEUU que tantos piden para Cuba? veamos:
* De acuerdo a la misma CIA, el PIB per cápita en Cuba es $4000. En Guatemala es $2647.
* En prácticamente todos los indicadores sociales como esperanza de vida y mortalidad infantil Cuba iguala o supera a los EEUU. Los indicadores sociales de Guatemala únicamente superan a los de Haití en el hemisferio occidental.
* Guatemala es uno de los países con los niveles más altos de criminalidad en Latinoamérica. Cuba es el país más seguro del hemisferio occidental.
* La fuerte identidad Cubana contrasta con la patética alienación de las élites y clases medias guatemaltecas.
* Cuba es una potencia olímpica con 194 medallas en su historia. Guatemala nunca ha ganado una medalla.
* Cuba tiene universidades, investigadores y un sistema educativo de clase mundial. Guatemala tiene uno de los índices de analfabetismo más elevados en Latinoamérica.
* El ejército cubano es profesional, moderno, bien equipado y se ha cubierto de gloria en numerosas ocasiones. El ejército guatemalteco es famoso por obsoleto, corrupto y genocida.
* El prestigio y la influencia de Cuba a nivel internacional no podrían contrastar más con la irrelevancia del estado fallido pero ¨capitalista, libre y democrático" llamado Guatemala.
Hasta la Victoria Siempre
La Revolución Cubana como toda creación humana es imperfecta. Sin embargo, sus cinco décadas son en sí mismas prueba indiscutible de que está muy lejos de ser el fraude que sus enemigos nos han pretendido vender. Será hasta después de que se levanten el embargo y la campaña propagandística made in USA cuando se puedan evaluar los éxitos y fracasos de la Revolución en su justa dimensión. Mientras eso sucede, el haber sobrevivido la mala entraña imperial lo suficiente para presenciar el colapso ideológico del capitalismo puede únicamente darle a la Revolución Cubana nuevos bríos y esperanzas. Por otro lado, el éxito de los movimientos nacionalistas en América Latina señalan el principio del fín de la dominación gringa del continente. Cuando se consideran todos los factores, el futuro luce prometedor para Cuba. Mientras tanto, ¡Aguante pueblo cubano! , que la humanidad todavía tiene mucho que aprender de ustedes.