Enviado por poker04 (no verificado) el Dom, 30/11/2008 - 19:16.
Con frecuencia se escuchan - y leen - análisis de la guerra de Afganistán que recuerdan a viejas argumentaciones de la Guerra Fría: si Afganistán vuelve a manos de los talibanes, después vendrá Pakistán, y después... En suma, el mismo tipo de razonamiento que los EE.UU. mantenían en la guerra de Vietnam (si cae Vietnam, después podría venir Thailandia, y después Malasia... en el patio trasero de Australia y controlando el Estrecho de Malaca...¡horror!).
Con la perspectiva de los años, Henry Kissinger, con cuyos métodos podrá o no estarse de acuerdo, pero que sin duda habla con conocimiento de causa, afirmó que, dado que la guerra de Vietnam no podía ganarse, hubiera sido mejor dar por perdida esa ficha, y concentrase en defender otras en las que la situación de partida fuera más favorable a sus intereses (Laos, Camboya).
Porque esa guerra, como esta, era una guerra que EE.UU. (y occidente) no podía ganar. En una guerra asimétrica, todo lo que no sea una derrota total es una victoria para la guerrilla; de la misma forma que todo lo que no sea una victoria total es una derrota para el ejército "regular", con el agravante de que el coste económico y, sobre todo, de vidas que Occidente está en condiciones de soportar es limitado. A lo largo del siglo XX, quizá sólo una de estas "guerras asimétricas" ha sido ganada por la potencia occidental, me refiero a la intervención británica en Malasia de los años 50.
Pero además, la variable "Pakistán" se está mostrando como un elemento aleatorio cuya fiabilidad como aliado parece cada vez más discutible; en las últimas horas hemos podido leer cómo, tras las cadena de atentados de Bombay, Pakistán ha amenazado con derivar tropas de su "frontera del noroeste" hacia su frontera con India si ésta realiza cualquier tipo de movimiento en represalia por los atentados.
En suma, Occidente tiene una posición cada vez más débil en el tablero de ajedrez de la geopolítica actual. Pero lo más dramático de la situación es que, por irónico que resulte, tenemos una peligrosa dependencia de todos los países que están presionándonos, porque... ¿de dónde viene nuestro petróleo y nuestro gas?. Esa es nuestra espada de Damocles. (bueno, esa, la Doctrina Balfour, y alguna que otra resolución del Consejo de Seguridad de la O.N.U.).
En fin, a lo mejor es que hoy tengo un día pesimista...
De Afganistán a Damocles, pasando por Vietnam
Con frecuencia se escuchan - y leen - análisis de la guerra de Afganistán que recuerdan a viejas argumentaciones de la Guerra Fría: si Afganistán vuelve a manos de los talibanes, después vendrá Pakistán, y después... En suma, el mismo tipo de razonamiento que los EE.UU. mantenían en la guerra de Vietnam (si cae Vietnam, después podría venir Thailandia, y después Malasia... en el patio trasero de Australia y controlando el Estrecho de Malaca...¡horror!).
Con la perspectiva de los años, Henry Kissinger, con cuyos métodos podrá o no estarse de acuerdo, pero que sin duda habla con conocimiento de causa, afirmó que, dado que la guerra de Vietnam no podía ganarse, hubiera sido mejor dar por perdida esa ficha, y concentrase en defender otras en las que la situación de partida fuera más favorable a sus intereses (Laos, Camboya).
Porque esa guerra, como esta, era una guerra que EE.UU. (y occidente) no podía ganar. En una guerra asimétrica, todo lo que no sea una derrota total es una victoria para la guerrilla; de la misma forma que todo lo que no sea una victoria total es una derrota para el ejército "regular", con el agravante de que el coste económico y, sobre todo, de vidas que Occidente está en condiciones de soportar es limitado. A lo largo del siglo XX, quizá sólo una de estas "guerras asimétricas" ha sido ganada por la potencia occidental, me refiero a la intervención británica en Malasia de los años 50.
Pero además, la variable "Pakistán" se está mostrando como un elemento aleatorio cuya fiabilidad como aliado parece cada vez más discutible; en las últimas horas hemos podido leer cómo, tras las cadena de atentados de Bombay, Pakistán ha amenazado con derivar tropas de su "frontera del noroeste" hacia su frontera con India si ésta realiza cualquier tipo de movimiento en represalia por los atentados.
En suma, Occidente tiene una posición cada vez más débil en el tablero de ajedrez de la geopolítica actual. Pero lo más dramático de la situación es que, por irónico que resulte, tenemos una peligrosa dependencia de todos los países que están presionándonos, porque... ¿de dónde viene nuestro petróleo y nuestro gas?. Esa es nuestra espada de Damocles. (bueno, esa, la Doctrina Balfour, y alguna que otra resolución del Consejo de Seguridad de la O.N.U.).
En fin, a lo mejor es que hoy tengo un día pesimista...