CENSURA CONTRA EL PODER DEL CÓMIC
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CENSURA CONTRA EL PODER DEL CÓMIC
15 de julio de 2008
Cincuenta años después de publicarse, Stock de coque, una de las aventuras más famosas de Tintín, sigue vetada en el mundo islámico. La misma suerte ha corrido Metro, el primer cómic político egipcio, obra de Magdy Shafee. La censura amordaza a unas sociedades descontentas.
En 1958, Hergé, padre de Tintín, sacó a la luz uno de los álbumes más celebrados de las aventuras del arriscado periodista. Bajo el título Stock de coque, el dibujante belga trenzó una historia de plena actualidad, en la que, a través de todos sus personajes secundarios anteriores, imbricaba un golpe de Estado en un país árabe imaginario con una trama de venta de armas y tráfico de esclavos en las costas de África Oriental y la península Arábiga. Era la cuarta inmersión de Hergé en el complejo mundo árabe-islámico, tras Los cigarros del faraón, El cangrejo de las pinzas de oro y Tintín en el país del oro negro. Pero, al contrario que en las tres ocasiones previas, el periodista se topó con la incomprensión de una sociedad acomplejada. Sólo aquellos arabófonos que conozcan alguna de las casi cuarenta lenguas a las que ha sido traducida la historieta pueden dar cuenta de las intrigas del jeque Bab el Ehr en los desiertos de Khemed.Medio siglo después, el álbum sigue vetado en tierras mahometanas, y resulta misión imposible adquirirlo en lengua arábiga....
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