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CASTRISMO SIN FRONTERASCASTRISMO SIN FRONTERAS
24 de noviembre de 2008
Dos de enero de 1959. El mundo se despierta con el triunfo de la Revolución Cubana. La toma de La Habana, la víspera, por un puñado de jóvenes barbudos ocupa las primeras planas de los periódicos. El acontecimiento llena de esperanza a una América Latina plagada de dictaduras. Cuba se convierte en símbolo de la libertad, reemplaza a Moscú como faro de la izquierda internacional y es fuente de inspiración para los movimientos de descolonización en África. Han pasado 50 años. La antigua Perla del Caribe, la patria de José Martí, es hoy la única dictadura en el continente americano y no logra dar de comer a sus 11 millones de habitantes, sumidos en la precariedad. Mientras los demás pueblos de la región se han liberado de los regímenes autoritarios y han progresado en el campo económico, Cuba se ha convertido en una amarga caricatura de sí misma, aunque para muchos no haya perdido su aura romántica. Una visita a las hemerotecas permite percibir la euforia que desató la victoria de Fidel Castro. En esa época Miami era fidelista, como se decía entonces, y los cubanos de Florida fueron los primeros en celebrar ruidosamente la caída del general Fulgencio Batista, que logró huir a la República Dominicana acogido por su amigo el dictador Leónidas Trujillo. Muchos de sus seguidores buscaron refugio en Estados Unidos, donde les esperaba la hostilidad de los exiliados. Según los teletipos de las agencias de prensa, los antidisturbios tuvieron que intervenir, el 1 de enero de 1959, para impedir que cientos de cubanos agredieran a funcionarios y familiares de Batista que acababan de llegar al aeropuerto de West Palm Beach, cerca de Miami. La mayoría de los intelectuales latinoamericanos, comunistas o no, compartían entonces la alegría de los cubanos. Lo recordaba varios años después Mario Vargas Llosa: “Por primera vez pensamos que la revolución era posible en nuestros países. Hasta entonces, había sido para nosotros una idea romántica y remota”. En 1971, Vargas Llosa y varios otros escritores, como Jean-Paul Sartre o Juan Goytisolo, romperían con la Revolución Cubana a raíz del encarcelamiento del poeta Heberto Padilla y de la deriva totalitaria del régimen. A diferencia de los gobiernos electos democráticamente, que se benefician a lo sumo de un año de gracia para cumplir sus promesas, Castro estuvo a salvo de las críticas de los intelectuales extranjeros durante más de una década. Casi ninguno de ellos denunció –y, sí, muchos las justificaron– las ejecuciones de cientos de colaboradores del antiguo régimen, condenados en juicios sumarísimos donde no se hacía la diferencia entre verdaderos matones y funcionarios sin relevancia. “Seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte”, había declarado el lugarteniente argentino de Castro, Ernesto Che Guevara. Tampoco generó muchas protestas el arresto de uno de los más destacados comandantes del Ejército rebelde, Huber Matos, que había presentado su renuncia a Fidel Castro después de fustigar “la influencia comunista en el Gobierno”. La revolución no había cumplido aún 10 meses cuando Matos fue condenado a 20 años de prisión, que cumpliría hasta el último día. Poco después, empezaría la guerra civil en la Sierra del Escambray, que duró seis años, hasta 1966, y provocó al menos 3.000 muertos, un 50% más que en la lucha contra Batista. Lo que era, según el historiador cubano Rafael Rojas, que aporta argumentos contundentes en este sentido, una “lucha a muerte entre cubanos por dos proyectos de una misma nación” fue presentado por la propaganda de La Habana como una contrarrevolución al servicio de EE UU. Es el mismo argumento que usarían con éxito los sandinistas, 20 años después, para descalificar la rebelión campesina en Nicaragua. En abril de 1961, cuando los anticastristas intentaron un desembarco en Playa Girón, los partidarios de ambos bandos se enfrentaron en las calles de Guatemala y Bogotá, pero los fidelistas fueron los únicos en manifestarse en México, Santiago de Chile o Quito. Y en Costa Rica, unos 150 voluntarios se alistaron para ir a defender la revolución. Hicieran lo que hicieran sus dirigentes, la gesta cubana merecía ser defendida porque la izquierda latinoamericana, los nacionalistas y hasta la derecha europea –el dictador Franco y su ministro Fraga Iribarne– la percibían como una respuesta a la arrogancia de Washington, que privilegiaba el garrote en sus relaciones con los países al sur del río Bravo y no dudaba en mandar a los marines cuando sus intereses económicos peligraban. Había sed de libertad en todo el continente, especialmente entre las clases medias que empezaban a acceder a la Universidad. Y, sin embargo, esos mismos sectores apoyaban las medidas de represión de Fidel Castro contra las voces discordantes, incluido el confinamiento de miles de opositores, homosexuales o “antisociales” en campos de trabajos forzados. Cuando aún no controlaba la totalidad de su territorio, Castro empezó a mandar expediciones clandestinas para derrocar gobiernos hostiles. Trujillo, el dictador dominicano, fue el primero en recibir esas atenciones. La invasión, en junio de 1959, terminó con la muerte o la detención de la mayoría de los 200 guerrilleros cubanos y dominicanos. El fracaso no fue suficiente para desanimar a quienes querían exportar la revolución a todo el continente, empezando por el Che, que tenía en mente su propio país, Argentina, pero daría una vuelta por África –con otro fracaso en el Congo– antes de acercarse al Cono Sur a través de Bolivia, donde sería asesinado en 1967. El hambre se juntó con las ganas de comer: la izquierda latinoamericana soñaba con extender la revolución al resto del continente y Cuba era demasiado pequeña para las ambiciones políticas de Fidel Castro. La Habana se convirtió en un hervidero de delegaciones revolucionarias. Todas querían apoyo material e ideológico para crear focos de guerrilla en Nicaragua, Guatemala, Venezuela, Haití, Brasil, Paraguay o Perú. El jefe de la Dirección General de Inteligencia, Manuel Piñeiro, más conocido como Barbarroja, era el encargado de la logística de esa internacional revolucionaria. México, ha reconocido el propio Fidel, fue el único país a salvo de la intromisión cubana. La Habana no quería indisponerse con uno de los pocos países que había resistido las presiones de Washington e ignorado el embargo comercial decretado contra la isla. Hay incluso pruebas de la complicidad de Cuba con el Gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para infiltrarse en las guerrillas mexicanas y facilitar su exterminio. Antes de regresar a sus países de origen, los becarios de la revolución recibían en Cuba entrenamiento militar y formación política en campamentos secretos. A partir de los testimonios de ex guerrilleros latinoamericanos y de informes publicados por varios servicios de inteligencia, se sabe que había también africanos, palestinos, irlandeses y vascos. ¿De dónde sacaban los cubanos los cuantiosos recursos necesarios para entrenar y armar a esas guerrillas? La mayoría de los fondos venían de secuestros y asaltos bancarios cometidos en Argentina, México, Brasil o, incluso, Estados Unidos, como lo ha contado con muchos detalles un ex agente de la isla, Jorge Masetti en El furor y el delirio. Mientras Barbarroja se encargaba de la logística, su esposa, la chilena Marta Harnecker, se dedicaba a la parte teórica y lograba convertir en bestsellers sus manuales marxistas en los años 70.
El clima político creado por la guerra fría favoreció la aparición de guerrillas en todo el continente. “Los mejores elementos de la intelligentsia latinoamericana [intentaron] causar estragos en sus países”, escribió Jorge Castañeda en La utopía desarmada. Encandilados por la figura heroica del Che, muchos jóvenes, la mayoría estudiantes, ateos o cristianos de base, se lanzaron a la lucha clandestina sin la preparación militar ni los medios adecuados para enfrentarse con las fuerzas de seguridad. Creían, en su ingenuidad, que las masas les iban a apoyar y que la toma del poder por el pueblo era inevitable. Se dejaron llevar por la entelequia del hombre nuevo y se veían como la vanguardia de una sublevación popular que sólo existía en su imaginación. Si un hombre experimentado como el Che se equivocó en su análisis de las “condiciones objetivas” en todos los países donde intentó exportar la revolución, ¿cómo sorprenderse que sus seguidores, menos preparados, cayeran en los mismos errores? “Lo peor de la Revolución Cubana es el daño que ha provocado en América Latina”, dice el editor cubano Pío Serrano, exiliado en Madrid. “Los mejores elementos de toda una generación han muerto al intentar crear focos revolucionarios, que fueron aplastados”. En su famosa carta a la Conferencia de la Tricontinental, que reunió en abril de 1967 en La Habana a las organizaciones revolucionarias de América Latina, África y Asia, el Che instó a “crear dos, tres... muchos Vietnam”. Muchos siguieron la consigna y todos fracasaron en el intento, menos los sandinistas nicaragüenses, que tomaron el poder en 1979. Esa victoria dio a Cuba una plataforma extraordinaria para apoyar a las guerrillas en El Salvador, Guatemala y Honduras. Todas tenían santuarios en Nicaragua, de donde salían aviones y barcos cargados de armas soviéticas y cubanas para sus respectivos frentes. Altos mandos cubanos de los servicios de inteligencia y del Ejército, como el general Arnaldo Ochoa, fueron destacados en Managua para manejar la logística y, luego, la lucha contra la guerrilla antisandinista, la Contra, financiada por Washington. Al embajador de La Habana se le llamaba el “décimo comandante” porque asistía a las reuniones de los nueve comandantes de la dirección nacional sandinista. Los cubanos se habían apoderado de Nicaragua, pero no pudieron evitar que los sandinistas perdieran las elecciones en febrero de 1990, apenas tres meses después de la caída del muro de Berlín. La de Nicaragua sería la última derrota de La Habana en sus intentos de exportar la revolución por las armas. En el caso de Chile, donde la izquierda había llegado al poder por la vía electoral en 1971, la injerencia descarada de Fidel Castro para acelerar el proceso revolucionario contribuyó al fracaso y a la muerte de Salvador Allende. El derrumbe de la Unión Soviética en 1991 cambia todo. Durante diez años, el régimen cubano tiene que hacer frente a la pérdida de los enormes subsidios que Moscú le entregaba a cambio de su alianza contra Washington. La población sobrevive con dificultad y la desnutrición provoca epidemias insólitas, como la neuritis óptica. La tabla de salvación llegaría en 1999 con la victoria electoral de Hugo Chávez, gran admirador de Fidel Castro. A cambio del petróleo venezolano y de ayudas de todo tipo, Cuba manda a Caracas unos 30.000 médicos y enfermeras. Hace lo mismo con Bolivia, donde otro de los discípulos de Castro, Evo Morales, ha llegado al poder en 2006. Paga Venezuela. Los papeles están ahora invertidos: Cuba ha perdido toda capacidad de exportar su modelo socialista y se ha vuelto dependiente de América Latina, donde la economía de mercado se ha generalizado. Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Uruguay y algunos otros países donde La Habana apoyó movimientos de guerrilla tienen hoy gobiernos de izquierda elegidos en las urnas. Aunque no le deben su victoria a Fidel Castro, las izquierdas latinoamericanas mantienen una relación sentimental con la antigua capital de la revolución y exigen a sus líderes que actúen para evitar su colapso. Chávez se vuelca para propiciar el statu quo y presentarse como el heredero de Fidel. Otros, como el brasileño Lula da Silva, apuestan por el cambio con Raúl, sin decirlo públicamente, e impulsan la vía de la inversión productiva para facilitar una transición pacífica. La genialidad de Castro, que desde su lecho de enfermo sigue moviendo los hilos, ha consistido en mandar médicos donde antes enviaba guerrilleros. Se ha granjeado así el reconocimiento de miles de campesinos bolivianos, guatemaltecos o venezolanos que no tenían acceso a los servicios de salud. Todos ellos están convencidos de que Cuba es un paraíso terrenal y alaban la generosidad de la revolución. Lo que no saben es que La Habana no tiene recursos para atender a su propia población y que esa revolución tan admirada está en sus últimos estertores.
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Bertand
Bertrand de la Grange no solo es periodista pero su experiencia en ciencias políticas es en el campo latinoamericano. Admirablemente este escritor francés escribe en español tan bien como en su idioma nativo. Creo que Bertrand es imparcial el admira la resistencia de algunos de estos "comandantes" latinoamericanos y las causas que originalmente los llevaron a luchar pero no olvida los veinte años que hicieron pagar al General Huber Matos y muchísimos otros crímenes de soberbia como el del General Ochoa.
Tuve el gusto de conocer a de la Grange en Nicaragua donde tomaba el pulso de todas las partes y parecía fascinado por los chances de cada quien. Betrand si leés esto deberías escribir una historia de Centro America, Sur America y el Caribe. Te ofrezco traducirla al inglés ya que un libro tuyo como Marcos la Genial... tiene un gran mercado aquí en los Estados Unidos.
Este es un maestro no un aficionado...solo me temo que los hispanos le enseñaron a cambiar de tiempos en sus verbos pero aún eso es parte de la gracia.
asi que el chivo expiatorio es cuba
es increible el sesgo y la manipulacion , que s le hace a la historia, se quiere hacer culpable a cuba de la guerra fria, cuando el unico agresor ha sido el gobierno de eeuu , promoviendo dictaduras, dictadores sacados de la galera(kinsiger) como pinochet, enseñando a torturar, para hacer funcionar l que se llamo el plan condor que consistia en exterminar a la isquierda mediante la desaparicion.cuba era el unico bastion , que eeuu no pudo destruir, apesar de sus contantes ataques, terroristas, economicos, y politicos...hablan peste de fidel , el che, pero no dicen nada del premio nobel de la paz el amigo kinsinger, autor intelectual del plan condor, amigo de los mafiosos de miami, financistas de blogeros, y periodistas mercenarios, que se dedican a ensuciar al pueblo de cuba, ... hablan de libertad y obligan aun pueblo a vivir enmbargado y bloqueando durante 50 años, ...hoy cuba exporta medicos , operaciones de ojos, debolviendo salud y vida a la gente de sudamerica, cuando eeuu exporta guerras, y destruccion.
no soy comunista, pero si tengo que elgir me quedo con la revolucion cubana, y no con la fetida palabreria de siempre de los hijos de dictadores y mafiosos de maimi y sus perros del publicistas mercenarios ...
viva cuba, el pueblo digno,
¡Ya es hora de romper el corojo!
¡Ya es hora de romper el corojo!
Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
Premio José María Heredia de Periodismo 2008
Quizá por una ironía del destino, sin demeritar sus refrendadas muestras de heroicidad, la Nación cubana carga sobre sus espaldas cincuenta años de precariedad y vergüenza pública, a causa de la dictadura castro comunista y de nacionales que sólo hinchan sus estómagos y faltriqueras. Parece una aventura caballeresca inacabable, atiborrada de lujuriosas y quiméricas parábolas sórdidas.
No pretende este columnista, explayarse en razonamientos sempiternos, sólo, por los motivos ya apuntados, hacer un alto en el camino e invitar al excelso leedor a pensar: En los cubanos, que en interminables peregrinaciones han tenido que desperdigarse por el planeta, como ingeniosos peregrinos, como caballeros y doncellas errantes, y los otros, que residen en el archipiélago, que están agarrotados en la desesperanza y la esclavitud.
Por estos días, en los diferentes medios de comunicación y en tertulias académicas, a uno y otro lado del estrecho de la Florida, se ha platicado, hasta el cansancio, disimilitudes de argumentos sobre el pasado, presente y futuro en Cuba. No obstante, las respetables ambigüedades y las socarronerías sutiles, que son múltiples, dan fe de la indudable ausencia de consenso y discernimiento que lleven a buen puerto los destinos de la Nación cubana.
Es innegable la verdad vivida por aquellos cubanos que han desafiado con dignidad plena las mazmorras castro-comunista; los que dentro y fuera del archipiélago, sufren la ausencia de seres queridos porque murieron frente a los paredones de fusilamiento o en el presidio político; o porque su hijo, hija, esposo, esposa, madre, padre..., desaparecieron en la hondura del mar, al intentar escapar de la isla cárcel o alcanzar el “sueño americano”. Asimismo, los que hoy día, después de cincuenta años, acarician un imaginario de contradicciones apocalípticas o fastuosas, morales o vengativas, el “maleconazo final” o la intervención directa del gobierno estadounidense, los que creen en cambios sustanciales, por parte del régimen de La Habana, y, aquellos que defienden los argumentos del “cucarachismo y la robolución”. Olvidan que “la patria puede fiar más de un crítico que trabaja, que de un entusiasta que vocifera” (D’ors, Eugenio).
A todas luces, el sufrimiento y sangre derramada, por miles de cubanos, ha clamado justicia a una sociedad nacional e internacional que ha contemplado con cinismo, parsimonia e hipocresía los acontecimientos en el archipiélago. Qué decir, de algunos “gobernantes”... La desventura sobrevenida durante estos cinco decenios, a los cubanos, es lamentable y consterna el espíritu... Ciertamente, es irrebatible y burdo el legado de la dictadura castro comunista.
Sin embargo, la solución a las diferencias históricas entre nacionales está en sus propias manos y corazón. Porque al final del camino, la Nación será artífice de su prosperidad, y Dios dará remedio a sus desventuras..., si más allá de los dogmas, prevalecen el perdón y el amor, la buena voluntad y el compromiso, y, los cubanos acepten que son hermanos y parte de un todo que se llama ¡Cuba!
Por todas estas razones, es esencial desistir de las riñas caprichosas, a diestra y siniestra..., más bien, es menester vigorizar la intuición y con pundonor tratar de cicatrizar las heridas físicas y del alma misma... ¡Todos los cubanos, sin excepción, somos parte integral de la Nación cubana!
Finalmente, un nuevo año a comenzado y con él todos pedimos salud, paz y prosperidad. De ahí que, con la sinceridad que caracteriza a éste periodista, quiera con el ilustrísimo lector compartir un sueño, un deseo: que en el 2009, todos los cubanos razonemos con sabiduría en la “mesa conciliadora” (de no ruin madera y sin buzcorona), para articular un proyecto trascendente y encauzado a buscar solución al “problema cubano”... Vale la pena, por el bien de la Patria.
Cubanos, para la Reconciliación y la Concordia: ¡Ya es hora de romper el corojo! Estoy presto..., ¿y ustedes? ¡Alea iacta est! ¡Dios salvaguarde a la Nación cubana, y a mí no me olvide!?
*Pablo Felipe Pérez Goyry. Analista y Periodista. Premio José María Heredia de Periodismo 2008. Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano (INPL). Miembro de la Federación Internacional de Periodistas Digitales (FIPED).
Web Contextus: http://es.geocities.com/libertadeopinion/.
Blog Contextus: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/.
Diálogo entre Cuba y Estados Unidos... ¿Es posible?
Diálogo entre Cuba y Estados Unidos... ¿Es posible?
Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
En los últimos cincuenta años, se ha demostrado que por la fuerza, no se ha solucionado el diferendo entre los gobiernos estadounidense y cubano, fin de la intransigente violación de los Derechos Humanos, y derrotar al régimen castro-comunista. Es evidente que, quien ha sobrellevado y aguanta, miseria y castigo, son los nacionales que residen en Cuba. A esto hay que sumar la controvertida relación política y comercial que involucran a Cuba, Rusia, China y Estados Unidos. De ahí que, escudriñar el asunto y sus circunstancias sea el propósito de estas breves carillas...
Ciertamente, las relaciones de la dictadura castro-comunista, con Rusia y China, pasan por su mejor momento, después de décadas de nerviosismos y diferencias. También, ocurre algo parecido con la Unión Europea y España. No hay que olvidar el compañerismo de Chávez con la camarilla de los Castro, y el cumplido suministro de petróleo a Cuba.
El pasado mes de noviembre, el presidente de China, Hu Jintao, visitó La Habana y entrevisto con el “cacique mayor” y su hermano Raúl. Ésta visita refirmo el apoyo chino al régimen, en materia comercial, militar y política. Más tarde, después de visitar EE.UU., Perú, Brasil y Venezuela, el presidente ruso, Dimitri Medvédev, visita La Habana, ratificando los convenios suscritos entre los dos países.
Hay que sumar, a estos eventos, la inclusión de Cuba, como miembro pleno, en el Grupo de Río. Resolución aprobada en la 27a Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de este organismo, que se celebró en Zacatecas, México. Entre otros temas, esta reunión tenía como objetivos debatir la coyuntura financiera internacional y las posibles estrategias para hacer frente a los efectos de esta situación, y sobre el futuro de las relaciones, de América Latina y el Caribe con Estados Unidos, a partir de la reciente elección presidencial, que ganó el demócrata, Barack Obama.
Dice la agencia EFE, que la inversión extranjera en los sectores del petróleo y la industria petroquímica se colocó, durante 2008, en el primer lugar de los destinos de capital foráneo que llega a Cuba. Danay Ramos, funcionaria del Ministerio de la Inversión Extranjera y Cooperación, informó recientemente que el país cuenta con 63 contratos de administración hotelera, que operan bajo agencias de 14 cadenas internacionales, y que las empresas españolas dominan el 90 por ciento de este negocio.
A lo anterior, en las últimas semanas, en medio de las caídas bursátiles y la crisis financiera global, han aumentado las especulaciones, a favor y en contra, sobre las relaciones o acercamientos de Cuba con Rusia y China. Además, enseguida del triunfo de Barack Obama y su disposición de suavizar asperezas con los “enemigos de la nación”, cobra fuerza la posibilidad de diálogo entre La Habana y Washington.
No es un arcano, que los tiempos son peliagudos. Prontamente, es impostergable concentrar esfuerzos para no se empeoren: a) La crisis alimentaría en aumento, con más de 920 millones de personas hambrientas. (b) La crisis económica, los pronósticos no son alentadores a corto plazo. (c) Las crispaciones políticas, impunidad, fanatismo y brutalidad, campean por el planeta causando muerte, desolación y arrinconamiento social. Un ejemplo reciente de terrorismo es lo ocurrido en la ciudad de Mumbai, India, que dejo más de 120 de muertos y centenares de heridos. (d) Las complicaciones climáticas y medio ambientales son incontables y difíciles de solucionar a corto y mediano plazo. Experiencia, a vuelo de pájaro, es lo ocurrido en Centro y Sur América, con las lluvias y desbordamientos de ríos, que han desparramado muerte, destrucción y miles de damnificados.
En el caso de Cuba, nolen volen, está insertada en este contextus global. La dictadura castro-comunista insiste en pregonar algunas noticias que pudieran ser alentadoras, empero, no son suficientes para mitigar la indigencia y la ausencia de solución a esenciales necesidades de un pueblo que ha sufrido en los últimos meses las embestidas de 3 huracanes devastadores, que causaron millonarias perdidas. Además, por cerca de cincuenta años, el pueblo cubano tiene encarcelada sus libertades.
Ojalá, que la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, llene el vacío de liderazgo que deja Gerorge W. Bush. Y que al mismo tiempo de las medidas de reactivación de la economía estadounidense, agilice un plan que facilite una relación respetuosa entre EE.UU. y Cuba. Tengo fe..., pues, Obama, ha demostrado ilustración política y benevolencia. Con la mano en el corazón, Cuba merece el mismo trato comercial que otros países..., como China... ¿No es comunista? Es posible que los cubanos genéticamente no sean como los chinos, pero, si tienen algo en común: son seres humanos prisioneros de regimenes totalitarios comunistas.
Mi opinión: Indiscutiblemente, el mundo transita por un período de cambios y reajustes en todos los sectores de la vida en el planeta. Quod scripsi, scripsi.
En los últimos cincuenta años se ha demostrado que las imposiciones, no han solucionado las diferencias entre Cuba y EE.UU.; poner fin de la sistemática violación de los Derechos Humanos, y derrotar al régimen. ¿Por qué? La historia es bien conocida. En todo este tiempo, quien ha sufrido y digiere hambre y represión, son los nacionales que residen en Cuba. En el archipiélago hay necesidad de mutatis mutandi, sin embargo, es un tema que deben darle solución los cubanos, con creatividad y sabiduría.
Finalmente, Cuba es parte de un mundo globalizado, en el que conviene a todos predomine la paz, gentileza, compasión y disciplina, que deben presidir la convivencia humana. Por todas estas razones, estoy convencido de que el dialogo entre Cuba y Estados Unidos, a final de cuentas... ¡Es posible! Es decir, los dos gobiernos, más allá de los dogmas políticos, deben dialogar con cabeza fría, donde lo principal sea lo humanitario y el respeto; el fin del régimen castro-comunista, no debe ser una condición para pueda alcanzarse un acuerdo entre los dos Estados..., es menester para el pueblo cubano, aunque el régimen y una minoría de la oposición parloteen lo contrario. Con todo, alea iacta est. ¡Dios salvaguarde a la nación cubana!?
*Pablo Felipe Pérez Goyry. Analista y Periodista. Premio José María Heredia de Periodismo 2008. Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano (INPL). Miembro de la Federación Internacional de Periodistas Digitales (FIPED).
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Una perspectiva radicalmente diferente
50 Años: El fín de las Ideologías y la Paja en el Ojo Ajeno (www.hunapu-e-ixbalanque.blogspot.com)
Durante los últimos 50 años, Cuba ha sido considerada una de las últimas trincheras del conflicto ideológico más grande de la historia de la humanidad. La tendencia "natural" a observar la Revolución Cubana exclusivamente desde el prisma del conflicto ideológico ha sido en sí misma un paradigma que las circunstancias nunca permitieron cuestionar.
Con la caída del muro de Berlín, Francis Fukuyama no sólamente certifico la muerte de la utopia marxista sino declaró también el "fin de la historia" y con él, el triunfo inequívoco de las ideas capitalistas. Como era de esperarse con Cuba, no pocos analistas manifestaron entonces que los dias de la Revolucion Cubana estaban contados. Frotándose las manos, los cubanos de Miami no perdían tiempo en maquinar la reconquista mientras soñaban con la fiesta de Navidad en La Habana que Fidel Castro tan inoportunamente les retrasó por 30 años.
Pero Fukuyama y los gusanos se equivocaron monumentalmente. Contra todas las apuestas, la Revolución Cubana sobrevivió no sólamente el colapso de la Unión Soviética y el bloque oriental, sino la intensificada brutalidad del embargo y veinte años después, el colapso financiero de Wall Street que demostró que la base ideológica del capitalismo era tan endeble como la de la utopía marxista. Si el "fín de la historia" de Fukuyama fué la respuesta al "fín de la prehistoria" de Marx, la humanidad misma ha demostrado desde la izquierda y desde la derecha la imposibilidad en la práctica de ambos extremos ideológicos. Los optimistas esperamos que el fín de la ideología represente el adviento de la preeminencia de la lógica, el sentido común y el balance en las decisiones políticas.
Cuba y el Fín de la Ideología
Si se pretende conducir un analisis somero de la Revolución Cubana, es necesario primero desatar la camisa de fuerza ideológica que nos han o nos hemos puesto junto con el pantalón de la propaganda. Para los que la vemos desde fuera, el que la Revolución Cubana haya sobrevivido más allá del fín de la ideología invita a pensar que la noción de que se trataba exclusivamente de una lucha ideológica estaba por lo menos desorientada. Si desde sus inicios les quedó claro a los cubanos que el objetivo de la Revolución Cubana estaba claramente trazado sobre las bases eminentemente nacionalistas del pensamiento Martiano, ¿porqué se nos presentó exclusivamente como un movimiento ideológico? Si aceptamos que la ideología jugó un papel importante pero secundario no sólamente en Cuba sino en todos los movimientos revolucionarios de Latinoamérica, y si aceptamos que el objetivo central fué el mismo y el enemigo el mismo, ¿Deben aún considerarse válidas las "versiones oficiales" de la historia que explican todo estrictamente en el contexto de la guerra fría y dejan completamente fuera la parte nacionalista?
Con el beneficio de la retrospectiva no es difícil comprender que las máquinas propagandísticas gringas y sus subsidiarias latinoamericanas alimentaron la noción de la exclusividad del conflicto ideológico por razones prácticas. Para que el gobierno de los EEUU pudiera intervenir fuera de sus fronteras era necesario tener el apoyo del pueblo gringo. Este se obtenía por medio de la máquinaria mediática que proveía el perception management conforme conviniera. De la misma manera que las ficticias armas de destrucción masiva de Sadam Hussein fueron el pretexto para la invasión a Irak, las intervenciones gringas que destruyeron los proyectos nacionalistas en Latinoamérica fueron y siguen siendo justificadas en el combate a productos propagandísticos bien mercadeados (comunismo, terrorismo y narcotráfico) sin los cuales es imposible obtener el consentimiento del pueblo de los EEUU.
Es imperativo derrumbar el mito del motivo ideológico central no sólamente porque nunca existió, sino porque por cincuenta años ha sido el alimento principal de los ataques propagandísticos contra Cuba. El simbolismo de las cinco décadas debería también ser suficiente para sacar a los cubanos de Miami, a las élites latinoamericanas y al gobierno de los EEUU del estado de negación que junto con la obstinación ideológica han sido obstáculos insuperables tanto para reconocer los logros de la Revolución Cubana, como para admitir las muchas dolencias del salvaje capitalismo neoliberal que promueven de manera ciega.
Pseudo Información y la Paja en el Ojo Ajeno
El mayor reto que enfrenta la Revolución Cubana es sin duda el monstruo propagandístico basado en Miami que desde su inicio la ha pintado como una aberración inherentemente malvada. La disciplinada campaña mediática anti Cuba se ha caracterizado por la distorsión premeditada, la omisión de cualquier información que fortalezca la imágen del régimen cubano y la ausencia total de introspección.
Dentro de las distorsiones que han quedado en la impunidad sobresale el que se señale a Cuba como responsable principal de los conflictos latinoamericanos del Siglo XX, el que se propague la falsa noción que la Revolución Cubana es un proyecto personal de los hermanos Castro y el que se culpe al gobierno cubano de los efectos criminales del embargo.
La falsedad del primer señalamiento se comprueba con que tanto la Revolución Cubana como todos los demás movimientos revolucionarios latinoamericanos fueron una reacción al intevencionismo gringo, una realidad convenientemente ignorada por los medios de la SIP.
En cuanto a la supuesta "dinastía" Castro concierne, los logros de la Revolución Cubana son elocuentes para todo aquel que esté lo suficientmente bien informado para saber que es un proyecto de nación que habría llegado lejos con o sin los hermanos Castro. Hasta sus enemigos reconocen en Fidel Castro a un estadista que se ha ganado a pulso la admiración y el respeto no solo de su pueblo sino de la gran mayoría de países no alineados con los EEUU.
Los que acusan al gobierno cubano de las carencias causadas por el embargo ignoran o pretenden ignorar que la economía cubana jamás podría desarrollarse en el aislamiento criminal con el que los EEUU amenaza, intimida y chantajea impunemente a todo aquel que quiera hacer negocios con Cuba. Los que se razgan las vestiduras por las restricciones a las libertades individuales convenientemente evitan mencionar que Cuba ha vivido en un estado de sitio permanente y que la amenaza de una invasión o actos de terrorismo de parte de los EEUU es más que real. Si el mismo gobierno de los EEUU reconoce abiertamente que ha tratado por todos los medios posibles de destruír la Revolución Cubana, ¿Cómo es posible entonces que los mismos que aceptan sin chistar el Patriot Act como un legítimo mecanismo de defensa condenen las medidas restrictivas del gobierno cubano para proteger su revolución? ¿Porqué es que nadie habla de la manera en que los EEUU trata a la gente que espía o conspira contra el gobierno? ¿Será tan difícil imaginarse lo que sucedería en Cuba si los gringos tuvieran la puerta abierta como la tuvieron en Guatemala, Chile, Honduras, El Salvador y Venezuela entre otros?
Naturalmente, en cualquier campaña propagandística las distorsiones van de la mano de las omisiones. La facilidad con la que el latinoamericano promedio que nunca ha escuchado un discurso de Fidel se convierte en un energúmeno anti Castro no es producto de la casualidad. El control casi absoluto que la SIP tiene de los medios en el continente hace prácticamente imposible que los latinoamericanos puedan balancear su opinión de Cuba. Las hazañas tecnológicas, sociales y militares de Cuba siguen siendo virtualmente desconocidas. Por ejemplo, el papel fundamental que Cuba jugó en el fín del apartheid en Sudáfrica y la liberación de Angola, Namibia, Guinea Bissau, Tanzanía, Congo, Zimbawe y Mozambique entre otros es tan desconocido para el latinoamericano promedio como los efectos nefastos del embargo económico.
Por si la falsedad y el silencio no fueran suficientes, la falta de introspección de los receptores de la propaganda anti Cuba es verdaderamente bochornosa. De ahí que no deja de ser una cruel ironía que los ataques más virulentos provengan de gente que vive en lugares mucho más subdesarrollados que Cuba. La pobreza causada por el embargo económico ha sido el caballito de batalla predilecto de los energúmenos anticastristas que hacen el ridículo con patéticos episodios de "el comal le dijo a la olla" que pasan vergonzozamente desapercibidos para los comentaristas de un continente donde la miseria es invisible por decreto.
No puede tomarse en serio la indignación por la pobreza en Cuba cuando viene de un centroamericano que nunca ha puesto un pié fuera de la ciudad o en un barrio marginal de su propio país.
No tienen solvencia moral para hablar de libertad los que vienen de países con los índices de asesinatos, desigualdad e impunidad más altos del mundo.
Tampoco tienen solvencia moral para hablar de derechos humanos los carceleros de Abu Graib y Guantánamo que abolieron la figura legal de habeas corpus de su legislación para poder torturar.
Los incautos que se prestan a preguntar ¿Porqué no se va a vivir Ud. a Cuba si le gusta tanto? o ¿Porqué tanta gente quiere salir entonces? se sorprenderían si de pronto esas mismas preguntas se dirigieran a la realidad de sus propios países.
Evaluar objetivamente el éxito de la Revolución Cubana no debería ser tan difícil. Una comparación con Guatemala, por ejemplo, bastaría para por lo menos establecer los primeros parámetros. Cuba y Guatemala son dos países de más o menos el mismo tamaño con más o menos la misma población que tomaron rumbos radicalmente distintos más o menos al mismo tiempo. ¿De qué le ha servido a Guatemala la influencia de los EEUU que tantos piden para Cuba? veamos:
* De acuerdo a la misma CIA, el PIB per cápita en Cuba es $4000. En Guatemala es $2647.
* En prácticamente todos los indicadores sociales como esperanza de vida y mortalidad infantil Cuba iguala o supera a los EEUU. Los indicadores sociales de Guatemala únicamente superan a los de Haití en el hemisferio occidental.
* Guatemala es uno de los países con los niveles más altos de criminalidad en Latinoamérica. Cuba es el país más seguro del hemisferio occidental.
* La fuerte identidad Cubana contrasta con la patética alienación de las élites y clases medias guatemaltecas.
* Cuba es una potencia olímpica con 194 medallas en su historia. Guatemala nunca ha ganado una medalla.
* Cuba tiene universidades, investigadores y un sistema educativo de clase mundial. Guatemala tiene uno de los índices de analfabetismo más elevados en Latinoamérica.
* El ejército cubano es profesional, moderno, bien equipado y se ha cubierto de gloria en numerosas ocasiones. El ejército guatemalteco es famoso por obsoleto, corrupto y genocida.
* El prestigio y la influencia de Cuba a nivel internacional no podrían contrastar más con la irrelevancia del estado fallido pero ¨capitalista, libre y democrático" llamado Guatemala.
Hasta la Victoria Siempre
La Revolución Cubana como toda creación humana es imperfecta. Sin embargo, sus cinco décadas son en sí mismas prueba indiscutible de que está muy lejos de ser el fraude que sus enemigos nos han pretendido vender. Será hasta después de que se levanten el embargo y la campaña propagandística made in USA cuando se puedan evaluar los éxitos y fracasos de la Revolución en su justa dimensión. Mientras eso sucede, el haber sobrevivido la mala entraña imperial lo suficiente para presenciar el colapso ideológico del capitalismo puede únicamente darle a la Revolución Cubana nuevos bríos y esperanzas. Por otro lado, el éxito de los movimientos nacionalistas en América Latina señalan el principio del fín de la dominación gringa del continente. Cuando se consideran todos los factores, el futuro luce prometedor para Cuba. Mientras tanto, ¡Aguante pueblo cubano! , que la humanidad todavía tiene mucho que aprender de ustedes.
Los apologistas del régimen
Los apologistas del régimen castrista no pierden una oportunidad para mencionar el penumbroso embargo, el cual no existe. Los EE UU le venden a Cuba gran cantidad de alimentos, equipos médicos, etc. Cuba comercia con todos los otros paises del mundo. Inclusive, Cuba compra productos norteamericanos cuando le conviene (e.g., Hummers, llantas) a través de Panamá, Canada, Venezuela, Jamaica, etc. Y ni hablar de las donaciones, antes y después de los ciclones.
No quieren admitir que las economías centralizadas han fracasado en todo el mundo. ¿Porqué será que nunca explican de como es que el embargo afecta el desarrollo de la isla? Los EE UU no le venden barato a nadie y no compran por sobreprecio. Tampoco le prestan dinero a sistemas que no cumplen con los compromisos de pago. Los turistas estadounidenses no son mejores que los europeos, ni los canadienses, ni los latinoamericanos.
Tienen que cambiar el disco que se les ha rallado.
Sin embargo económico
La realidad de lo que pudo ser el experimento cubano nunca se podrá evaluar, porque el embargo económico de Estados Unidos distorsionó el desarrollo de la isla.
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