CANADÁ: JUNTOS, NO REVUELTOS

|
Suscripción
CANADÁ: JUNTOS, NO REVUELTOS

El alarmismo de los medios y políticos que se han propuesto acabar con el tradicional multiculturalismo de Canadá ha cosechado escasos frutos, aunque sí ha forzado un debate social. Los analistas se preguntan por qué la mayoría de los canadienses defienden a capa y espada un modelo de convivencia tan vilipendiado en el resto del mundo desde el 11-S.

Si Canadá tiene una imagen internacional positiva es, en parte, debido a su adopción del multiculturalismo como filosofía de Estado y como política oficial. Las delegaciones extranjeras que visitan el país se interesan siempre por saber más sobre lo que hace Otawa para abordar la adaptación de los inmigrantes y los problemas relacionados con la identidad étnica y la nacionalidad. Por su parte, los diplomáticos canadienses en el extranjero hablan con orgullo del multiculturalismo, y los representantes consulares suelen mencionárselo a los posibles inmigrantes como prueba de que el país acoge de buen grado la diversidad cultural. En Europa, son muchos los analistas que tienen la sensación de que el modelo multicultural no está funcionando en sus respectivos países y se preguntan por qué parece triunfar en Canadá....

 


Este artículo está disponible sólo para suscriptores a FP. Aquí tiene un resumen, para su referencia.
Suscríbase para acceder a todos los artículos y disfrutar al completo de Foreign Policy en español.

Si usted es suscriptor de FP, le hemos enviado la información correspondiente a su Usuario y Contraseña. Si todavía no lo hubiera recibido, por favor, póngase en contacto con nosotros y se la facilitaremos inmediatamente: tel.: 91 154 82 83; suscripciones@fp-es.org