ASIA CENTRAL, EL PRÓXIMO DOMINÓ
El riesgo de colapso en los países centroasiáticos aumenta en la medida que su infraestructura desaparecen por falta de inversión económica y voluntad política.
De modo lento pero seguro, la infraestructura material y humana de Asia Central está desapareciendo: las rutas, plantas eléctricas, hospitales y escuelas, así como la última generación de especialistas, quienes se ocupan de su funcionamiento y fueron entrenados por los soviéticos. Los regímenes de la postindependencia hicieron poco esfuerzo para mantener o reemplazar tanto la tecnología que está desgastándose, como al personal que está jubilándose o falleciendo. Los fondos destinados a este fin han sido carcomidos por la corrupción y este colapso ya ha generado protestas. Incluso ha derrocado a un gobierno. ...
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REPERCUSIONES DE UN MUNDO TRANSFORMADO
La situación que bien describen Paul Quinn-Judge y Gabriela Keseberg Dávalos sobre Asia Central debe contextualizarse en el marco del mundo transformado del siglo XXI. Los cambios que han ocurrido en las últimas dos décadas no corresponden solo a una variación en el orden internacional (como ocurrió tras el fin de la II Guerra Mundial), sino a una redefinición de la arquitectura global y la transformación del esquema westfaliano. Por ende, los eventos en el mundo árabe, la dinámica de los países de Asia Central y el reacomodo de fuerzas entre los principales polos de poder (EEUU, China, UE y Rusia, entre otros procesos, constituyen factores condicionantes de lo que será el siglo XXI.
Sin embargo, parece que la comunidad internacional no ha aprendido algunas lecciones relevantes y se continúa atendiendo las crisis humanitarias y políticas cuando las consecuencias son notorias y, en la mayoría de los casos, irreversibles, como se deduce de este artículo. De ahí que bien puede afirmarse que a pesar de las tranformaciones arriba citadas, el mundo sigue operando (lamentablemente para los pueblos) bajo el principio de la realpolitik.
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